4 de mayo de 2010

Sueños de Bicentenario

Edición N° 58

------------
------------Foto izq. gentileza: arq. F. Lorenzi
A pocos días de la conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, millares de voces conocidas y anónimas no dejan de hablar, a favor o en contra, de los festejos que tendrán su epicentro en la ciudad de Buenos Aires y que, sin duda, replicarán al unísono y con fuerza en todas las ciudades del país.

Mucho se ha escrito y dicho sobre la metamorfosis que vivió la ciudad porteña allá por 1910, cuando, a raíz del Centenario, cambió su aspecto gracias al auge febril de la construcción edilicia, de la apertura de calles y avenidas, y del emplazamiento de una cantidad importante de monumentos para celebrar el suceso histórico. Cien años después, salta a la vista que bastante de todo aquello hoy ya no existe y que lo que queda lucha a diario para llegar, con decoro, a ser partícipe de este nuevo homenaje a la Patria.

En esta entrada del blog he decidido republicar uno de mis primeros relatos, pues considero que viene como anillo al dedo para reflexionar en estos días de mayo. Para algunos lectores, quizá sea una descripción más de un elemento decorativo del cielo de Buenos Aires, para mí esta maravilla de la arquitectura simboliza lo que en doscientos años millones de argentinos aún no pudimos concretar: adaptar nuestro pasado al presente, pero con una visión infinita de futuro.


NO HI HA SOMNIS IMPOSSIBLES

Quizá sea la más bella y radiante de las casi cuatrocientas cúpulas que coronan el cielo de Buenos Aires. Sólo basta alzar la vista en la intersección de la calle Ayacucho con la avenida Rivadavia para verla, imponente y lujosa, con la brillantez propia de un diamante pulido a la perfección.

Parece joven, pero ya había nacido cuando, a pocos metros de distancia, la monumental cúpula del Congreso de la Nación comenzaba a erigirse entre los andamios. Cruel e impiadoso, el paso de los años le arrebató el esplendor de principios del siglo XX.

Novecientas cincuenta y dos piezas de vidrios espejados fueron necesarias para cubrir las ocho principales aberturas ovales y el cupulín que durante casi sesenta años soportaron, abiertos, el flagelo del sol, del viento y de la lluvia. No obstante, la cebolla que corona la cúpula y las veletas permanecen intactas como hace cien años. La ornamentación del edificio que la sostiene lleva el sello inequívoco de la exquisitez del estilo catalán. El "padre de la criatura", el ingeniero y arquitecto argentino Enrique Rodríguez Ortega, plasmó en su obra toda la influencia "gaudiana", con sus líneas tan características.

Pocas personas saben que esta diadema porteña alberga un dormitorio y que en el último nivel se colocó un gran telescopio para la observación estelar; que la terraza que la circunda luce dos estructuras de hierro que representan, en escala, la Puerta del Dragón de la Finca Güell, en Barcelona, España, diseñada por Antonio Gaudí. Los ornamentos que se observan son réplicas exactas de los que embellecen la Casa Battló, otra magnífica creación del arquitecto español.

¿Cómo imaginar tanto simbolismo acumulado en una céntrica y ruidosa esquina de Buenos Aires? Sólo es necesario alzar nuevamente la vista hacia la cúpula para descubrir la respuesta que, en homenaje al genial Gaudí, aparece escrita en catalán: NO HAY SUEÑOS IMPOSIBLES.

8 comentarios:

VUELVO AL SUR.. dijo...

COMO SIEMPRE, TUS POST SON MUY INTERESANTES PARA QUIENES NOS GUSTA ESA CIUDAD. ME HUBIERA GUSTADO ESTAR EN LOS FESTEJOS DE BICENTNARIO.. DEBE SER ALGO GRANDE ALLA.
UN SALUDO Y SIGO MUY DE CERCA ESTE INCREIBLE BLOG.

Andrea dijo...

¡Hola, Vuelvo al Sur! Gracias por tu mensaje. Aquí la preparación de los festejos para el Bicentenario se hace sentir en sus calles, que en ciertos tramos han generado en la ciudad un verdadero caos vehicular. Espero que los festejos propuestos justifiquen tanto revuelo.
Saludos,
Andrea.

ArqFL dijo...

bravo!

tsetse dijo...

epa, pues yo la vi, esta cúpula!!! paseando por Rivadavia en enero, de pura casualidad. como catalana, quise saber el por qué, pero nadie supo explicarme nada. gracis por el post!!!!
montse berges

francisco dijo...

Gracias por este recorrido, aunque sea sólo virtual, por tu ciudad. De alguna manera me ha enseñado a ver la mía.

Muy documentada y sobre todo muy bien escrita tu entrada.

Un abrazo!

Mobesse dijo...

Feliz cumpleaños. Doscientos añitos ya y qué joven y viva se esta ciudad. Las torres (las cúpulas) son bellísimas. Y tus crónicas, a la altura de estos pináculos.

Enhorabuena

Andrea dijo...

Muchas gracias a cada uno de ustedes por sus mensajes y, sobre todo, por tomarse unos minutos de la vida diaria y darse una vuelta por aquí.
Saludos,
Andrea

Anónimo dijo...

Andrea, me gustaría saber qué funciona en ese edificio.... y si se puede visitar. Muchas gracias.