31 de marzo de 2010

Whisky on the rocks

Edición N° 56

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Poco propensa a “salir de copas” y poseedora de una “cultura alcohólica” prácticamente nula, enfrento el desafío de sentarme a una mesa del Café de los Incas, sitio de culto para los amantes del whisky y donde el arte de beber es moneda corriente entre la clientela. Contrariamente a lo que el sentido común indicaría hacer en un lugar como este, mi experiencia más cercana con el alcohol será un café bien caliente, con un poco de crema y apenas un toque del “licor espiritoso”. Es que el objetivo de mi visita a este paraje de estilo inglés no es convertirme en una especialista en la materia, sino descubrir un poco su historia y el porqué el whisky sigue siendo una de las bebidas más selectas del mundo.

El Café de los Incas abrió sus puertas al público en 1993, en la intersección de la Avenida de Los Incas con la calle Tronador, en el barrio de Belgrano R. Su dueño, Miguel Ángel Reigosa, no duda en autoproclamarse como el mayor coleccionista de botellas de whisky del mundo, ¡y vaya si tiene con qué demostrarlo! Todo comenzó gracias a una botella que le obsequiaron y a las primeras que trajo consigo como recuerdo de sus viajes al exterior. A través de los años, se sumaron muchas otras adquiridas durante sus travesías e, incluso, algunas le fueron regaladas por personas que descubrieron su afición por esta noble bebida. La cosecha dio sus frutos y actualmente atesora más de mil ochocientas botellas, entre whiskies y maltas. De esa colección privada, más de cuatrocientos envases con sus respectivos contenidos pueden verse en su local, donde se destacan una botella souvenir del vuelo inaugural del Concorde, otra exclusiva del casamiento real del príncipe Carlos con Lady Diana y hasta un whisky elaborado con agua de lluvia, sin contar todas aquellas etiquetas que jamás llegaron a comercializarse en el mercado argentino.

Para quienes entendemos poco o nada de whiskies, maltas y blends resulta hipnotizador el brillo acaramelado de las botellas apiñadas detrás de la barra, las singulares formas de los envases y las etiquetas refinadas. Sin duda, el Café de los Incas es un templo al whisky y eso amerita conocer un poco más sobre esta bebida tan distinguida.

Indagando rápidamente en su historia, descubro que el whisky o “agua de la vida” se obtiene de granos malteados que fermentan, se destilan y luego envejecen en toneles de roble, como mínimo tres años. Su graduación alcohólica no puede ser inferior a los 40°. Hay dos tipos de whisky: el de malta, que se elabora completamente de cebada malteada, y el de grano, que se obtiene a partir de la cebada sin maltear y de otro tipo de cereales. Según su origen, los whiskies pueden ser escoceses, irlandeses, estadounidenses, canadienses, galeses, japoneses, indios, franceses, alemanes y españoles, entre otros, siendo el primero de ellos el más famoso en todo el mundo. Por otro lado, la combinación de los tipos de whiskies y la cantidad de destilerías de las que proceden determinarán si son single malt, pure malt (blended malt), blended o single grain. Aprendí también que los blends son el resultado de la mezcla, en distintos porcentajes, de los whiskies de malta con los de grano o cereal, y que el escocés lleva la delantera por sobre los demás. Muchos blenders o mezcladores escoceses se hicieron millonarios y renombrados por sus productos, tal es el caso de la familia Walker, con el Johnnie Walker Red Label, el whisky blend premium más vendido en el mundo. Tan destacados son el prestigio y la calidad de los whiskies de la firma John Walker & Sons, que desde 1934 cuenta con la Garantía Real para ser proveedora oficial de la Familia Real Británica. ¡Qué tal! ¡Bastante información para una novata del whisky!

Con su gran oferta de marcas y sugerencias, el Café de los Incas invita a degustar whiskies nacionales e importados a precios accesibles y otros a ser pagados sólo por entendidos; también ofrece una amplia variedad de cervezas, tragos y snacks, y, por la mañana, el tradicional desayuno americano. En mi caso, un café irlandés fue la excusa perfecta para llegar hasta aquí, para adentrarme en los secretos de una bebida cuya historia y características desconocía por completo; una bebida que quizá nunca ocupe un lugar de privilegio entre mis preferidas, pero a la que no dudaría en definir con la misma pasión con la que tantos adeptos la destilan en sus bocas.

4 comentarios:

Fabiana dijo...

Interesante propuesta para quienes aún no lo hemos visitado. Lo agendaré.

Andrea dijo...

Sí, Fabiana. Sobre todo para conocer y sorprendernos con bebidas y anécdotas, para muchos, desconocidas.

carlos dijo...

Fabiana, en encanto tu trabajo! soy fotografo vivo en Mendoza y esa es la vieja casa de mis antepasados Calise. Ellos vinieron de italia y uno de los hnos, de mi abuelo se quedo alla en Bs. As y mi abuel se vino para Mendoza. Te dejo mi flikr para que me conozcas un poco mas. Gracias por tu trabajo es lindisimi y honorable.!!
http://www.flickr.com/photos/carloscalise/

carlos dijo...

Fabiana, en encanto tu trabajo! soy fotografo vivo en Mendoza y esa es la vieja casa de mis antepasados Calise. Ellos vinieron de italia y uno de los hnos, de mi abuelo se quedo alla en Bs. As y mi abuel se vino para Mendoza. Te dejo mi flikr para que me conozcas un poco mas. Gracias por tu trabajo es lindisimi y honorable.!!
http://www.flickr.com/photos/carloscalise/