30 de agosto de 2009

A la Rosa de los Vientos...

Edición N° 51

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De nada sirve que el parte meteorológico pronostique sol o escasas nubes para los últimos días de agosto; tampoco que seamos fervientes católicos o abracemos con pasión el agnosticismo. Para estas fechas, todos cumpliremos a rajatabla con la tradicional ceremonia de mirar de reojo al cielo a la espera de que, de un momento a otro, el fenómeno suceda. Sólo bastará un relámpago, una línea delgada de luz que quiebre el horizonte, para que repitamos como autómatas que "se viene Santa Rosa”.

Incorporado definitivamente al calendario climático nacional, a fines del mes de agosto, los porteños aguardan con atención el hecho místico-natural de la tormenta de Santa Rosa, que con cierta regularidad se repite año a año, previo a la llegada de la primavera. El origen de la leyenda se remonta al Siglo XVII, pero, curiosamente, no aconteció a orillas del río color chocolate que filetea la silueta de Buenos Aires, sino en las playas del Océano Pacífico, muy cerca de la ciudad peruana de Lima.

Dice la tradición, que en 1615 un grupo de piratas holandeses pretendió desembarcar en las costas de El Callao, con el objetivo de apoderarse de la actual capital del Perú. Sin embargo, una furiosa tormenta impidió que sus barcos tocaran tierra y los obligó a retirarse, por lo cual la salvación de Lima quedó asegurada. Todo este encadenamiento de buenos sucesos fue atribuido a los rezos de una jovencita llamada Isabel Flores de Oliva, más conocida en aquel entonces como Rosa, nombre que recibió a los pocos meses de nacida, cuando en una noche de desvelos vieron su rostro convertido en esa bella flor. Sus milagros y la devoción de la gente bastaron para que, luego de su muerte, fuera proclamada como la primera santa de América y la patrona del Perú, adoptando la denominación de “Rosa de Lima”.

Si bien hay voces que aseguran que la famosa tormenta nada tiene que ver con lo religioso, lo cierto es que ya no sucede con la violencia de aquellos tiempos y hoy es sólo un conjunto de factores meteorológicos ─fuertes vientos y lloviznas leves─ que anuncian la proximidad del equinoccio de primavera en el Hemisferio Sur. No obstante, cada 30 de agosto, en coincidencia con la festividad de Santa Rosa de Lima, el mito revive en la ciudad de Buenos Aires, más precisamente en el barrio de Balvanera, donde las distintas comunidades latinoamericanas se congregan ante la preciosa basílica situada en la avenida Belgrano al 2200 para venerar, en colorida procesión callejera, a la joven limeña de los milagros. Entre agradecimientos y plegarias, cientos de gargantas emocionadas acompañan la liturgia proclamando a viva voz su nombre, mientras un sinfín de manos perdidas entre pétalos de rosas se elevan hacia el firmamento como implorando una última señal, incluso aquella capaz de desatar la más feroz de las tempestades.

7 comentarios:

Fernando Terreno dijo...

Para no errarle, los buenos meteorólogos dicen que la tormenta de Santa Rosa, cae con exactitud entre 6 meses antes y 6 meses después del 30 de Agosto.
Eduardo Wilde, escribió un cuento: "La Santa Rosa en el Río de la Plata", en el que relata los desastres que causó la "Santa Rosa" que llegó, con un poco de atraso, el 1° de octubre de 1878.
Bueno, no nos quejemos que este año vino leve y casi a tiempo, apenas unas horas después de la medianoche del 31.
Muy linda esa iglesia con con su cúpula verde.
Un abrazo.
Fernando

Andrea dijo...

Fernando: ¡Qué envidiable precisión la de esos meteorólogos! Imagino las horas de estudio y observación dedicadas para llegar a tal aseveración.
Para darle un poco de crédito a tan difícil tarea como es la de pronosticar el estado del tiempo en tiempos de calentamiento global y otras yerbas, te comento que, con motivo de este 30 de agosto de 2009, un periódico porteño publicó datos brindados por el Departamento de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional. Allí afirman que, en realidad, este fenómeno no es tan común y "es más un mito". Sólo siete veces -la víspera del 30, el 30 o el 31 de agosto- se produjo esta tormenta significativa que coincide con el santoral.
En 1956 cayeron 96,7 milímetros y en 1992, del 29 al 30 de agosto, cayeron 53,8 milímetros.
El Observatorio del SMN Villa Ortúzar fue más lejos, e hizo una síntesis de la frecuencia de aparición del fenómeno "Tormenta", cinco días antes y cinco después del 30 de agosto, del período 1861-2003. Los datos indican que sólo 16veces en 142 años se produjo la famosa Tormenta de Santa Rosa de Lima. Curioso, ¿no?
Saludos,
Andrea

S71-RENDERS dijo...

Excelente comienzo para una historia llena de carga divina. ¿Quién no miró al cielo ese dia? ¡Con el calor que hacía!
Sin lugar a dudas, estamos ante un hecho o una creencia que tiene mucho de místico y virginal, como lo dice la historia, ya que de una u otra manera, más tarde o más temprano el fenómeno siempre se da, y la gente lo asocia con lo cristiano … Sí, siempre está presente el poder de la iglesia, como lo estuvo en todas las épocas. Desde el fondo de la historia, lo inexplicable siempre fue asociado a lo divino, y poco importa lo que diga la razón. Así es que un fenómeno tan bello como este logró traspasar las fronteras y poco a poco se adentró en las culturas populares de cada pueblo, de cada ciudad, por más recóndito que sea.
Como bien decis, esta leyenda se popularizó en la Argentina en general y, en particular, con gran fuerza en las zonas del Rio de la Plata, Centro y Cuyo. Si no me equivoco, uno de los departamentos de Mendoza se lo bautizó con este nombre…, y ahí sí que realmente no llueve casi nunca, por lo cual el gran fenómeno es esperado con mucho ansia.
Evidentemente, esta historia dispara muchas mas leyendas y relatos de lo que uno puede imaginar, y es verdad que todo relato o alusión que se haga de este fenómeno está y estará rodeado de un halo místico y divino.
Gracias, Andrea, por compartir tus historias, como siempre digo llena de secretos.
Saludos.
RENDERS.-

Andrea dijo...

¡Gracias por tu comentario, Renders! Quizá lo más maravilloso de la historia de Santa Rosa es que logra, al menos por unos días, que no nos disgustemos por empaparnos bajo la lluvia; y todo simplemente por darnos el gusto de ver cumplido el famoso mito.

raulanda@live.com.ar dijo...

Me gustaría confirmar datos sobre una calle a la que le llaman "espejo"(su nombre es otro que ignoro como para ir y ver)y de la que dicen que las construcciones son idénticas a las que tienen enfrente,como si se reflejaran.No creo que haya en el mundo nada parecido y lamento si pasé por ahí no haberlo ni notado.¡Díganmé dónde es por favor!!!

Andrea dijo...

Hola, se trata del Pasaje Rivarola, ubicado en la calle Bartolomé Mitre al 1300. Es uno de los pasajes elegidos por publicistas y cineastas, para recrear calles antiguas.

Este pasaje se extiende hasta la calle Perón y a diferencia de otros, las construcciones que se aprecian a lo largo del mismo, son de estilo neoclásico francés, por lo que nos recuerda algunos pasajes parisinos.

Fue construido en los inicios de la década del 20 por la firma Petersen, Thiele y Cruz y tenía la particularidad de contar con frentes espejados e idénticos.

Saludos,
Andrea

raulanda@live.com.ar dijo...

¡Gracias Andrea! Le hacés honor a tu apellido