27 de mayo de 2009

Un Palacio para el Tango (Tte. Perón 2535)

Edición N° 48

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Me juego la cabeza de que pocos me creerían si dijera que la milonga se acunó en un lujoso palacio construido en 1878 en la zona de Once. ¡Ni qué hablar de lo que pensarían aquellos porteños que aseveran que sólo se ven palacios en los barrios fifís de la ciudad, llenos de bacanaje y nada de arrabal! Sin embargo, me atrevo a proclamar que más de un desbrujulado no saldrá de su asombro al enterarse de que esta reliquia palaciega aún existe como mítico refugio del baile más pasional de los argentinos: el tango.

El Palacio Rossini, bautizado así en honor al notable compositor italiano Gioacchino Antonio Rossini, nació como edificio de la Societá Italia Unita en el barrio de Balvanera y fue uno de los tantos espacios sociales construidos por la comunidad italiana que arribó a la Argentina como consecuencia de la inmigración de fines del Siglo XIX. En la primera década de 1900, allí solían presentarse las compañías de óperas, que deslumbraban, secundados por la acústica de la sala, con la interpretación del bel canto y de las arias de los más afamados compositores europeos. Fue a partir de 1916 que estos espectáculos se trasladaron al novísimo Teatro Colón, con lo cual el Palacio Rossini comenzó a funcionar como la Milonga Italia Unita, convirtiéndose así en la Primera Casa de Tango de Buenos Aires. Mitos y figuras representativas de la música ciudadana, como Juan D’Arienzo, Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Ángel Vargas, Alberto Castillo y Carlos Gardel sacaron lustre al escenario, desde el que recrearon con sus instrumentos y con sus voces prodigiosas las historias de papusas y fuleras, de mistongos y bienudos, de cafishos y percantas, de pitucos y pebetas, y hasta ventilaron al compás del 2 x 4 las desdichas del bulín.

Luego de permanecer cerrado durante algunos años, en 2004 el Palacio abandonó la oscuridad que parecía marcarle un penoso final. Restaurado a todo trapo, el complejo de 2.500 metros cuadrados reabrió sus puertas con el nombre de “Sabor a Tango”, el espectáculo musical que en cada función destila la nostalgia por la canción popular y enciende la chispa de la pasión tanguera. Rememorando épocas gloriosas, este petit théâtre hoy muestra su reluciente salón comedor con capacidad para quinientas personas y un selecto palco superior, ambos iluminados delicadamente, revestidos con molduras y flanqueados por una interesante colección de pinturas. En las áreas privadas del edificio, una sala de baile de cómodas dimensiones evoca a los inconfundibles conventillos de la ribera. Allí, bajo la luz de los faroles, las clases de tango para principiantes logran que hasta el más patadura se sienta, por un rato, dueño del peringundín.

Con cada función, cuando se abre el telón, los distintivos personajes que caminaron los empedrados de Buenos Aires renacen en la piel de los artistas: bailarines, cantantes y orquesta ensamblan al unísono cortes, quebradas, partituras y metáforas cantadas con el ritmo canyengue del bandoneón. Parece mentira… pero, hoy como ayer, el Palacio Rossini vuelve a apropiarse del alma de la ciudad. Noche a noche, confirma a quien lo desee que "no hay nadie en el mundo entero que baile mejor el tango que el criollo más compadrito que en esta tierra nació".

13 comentarios:

francisco dijo...

Como siempre, me encantó lo que escribiste; me transportó al sitio y me hizo sentir un dueño más del peringündín.

Te sigo visitando, auqnue no siempre deje un comentario.

Adelante!

♥ MI MUNDO EN LAS MANOS. dijo...

AY! que bellezura de entrada, tuve la suerte de ir al palacio y me enamore de su presentacion donde cuenta un poco lo que se describe aqui.
Reconozco ser una consumidora de este tipo de espectaculos y aqui la he pasado genial, lleve a amigos que no conocian y se quedaron maravillados por el despliegue del espectaculo en si y la arquitectura del lugar, esos balcones donde las madres miraban a sus hijas nos mato de amor!

Felicitaciones por este post!
Tere.

Fabi dijo...

¡Qué buena data! Un palacio en Once y que hoy siga de pie para regalarnos ese ritmo tan nuestro del 2 por 4, jamás lo hubiese imaginado. Cuántas cosas desconocemos y, gracias a vos, descubrimos en cada aventura por estos Secretos de Buenos Aires.

mobesse dijo...

Bueno, bueno, bueno. ¡Qué entradaza. Al principio creí que era la pimienta lunfarda, o simplemente castiza, que le habías echado, querida Andrea. Pero no, detrás del arranque, soberbio, viene un texto con más garra que un jaguar. Descripciones que te zarandean, te seducen, te enamoran y... vuelta a empezar. La mirada es certera (de fotógrafa sabia), la luz que despide el texto, la justa para iluminar este pedazo de palacio, que me muero por visitar (y que no quiero morir sin visitar). Gracias por este regalo. Voy a volver a leerlo y, antes de buscar la palabras en el diccionario lunfardo las voy a escuchar bajito a ver si me dicen algo.

Andrea dijo...

Gracias por tus palabras, Francisco, y sobre todo por visitar siempre la página.

Tere, es un placer leer tu comentario, pues no sólo transmitís tus vivencias recientes en este palacio tanguero, sino que, además, nos transportás al pasado con el recuerdo de esas madres que acompañaban a sus hijas a los bailes, algo totalmente impensado en los tiempos que corren.

Fabi, para mí es muy gratificante descubrir en cada comentario que mucha gente se sorprende con las historias publicadas en esta página. Desde ya, te agradezco el mensaje y espero que sigas encontrando más curiosidades a través de mis relatos.

Estimado Mobesse: ¡qué lindo leer nuevamente un comentario tuyo! Lo prometido es deuda, y aquí cumplí con mi palabra. Como bien te dije en otra historia, iba a poner a prueba tus conocimientos del lunfardo. Pues, bueno, aquí tienes algunas de esas palabras que suenan graciosas al oído y que espero aprendas para estrenarlas en tu futuro viaje a Buenos Aires. Si bien no son muchas, te servirán para comenzar a descubrir este "lenguaje porteño" que aún utilizamos los argentinos.
¡Hasta pronto!

Nicola dijo...

Hola Andrea, buscando algunas informaciones sobre una cafetería de Buenos Aires encontrè tu fantástico blog. Lo visitaré cada día para saborear a pequeñas dosis las preciosas informaciones que has publicado y las bonitas fotos. Me llamo a Nicola y soy italiano. Ya ha sido dos veces a buenos Aires, una ciudad que siento muy familiar. También volveré este año a fin de novebre.
ciao
Nicola

S71-RENDERS dijo...

¡Qué interesante este descubrimiento de un nuevo “secreto de Buenos Aires”! Me llenó de asombro. El leer cada reglón de tu relato fue como “invasión” de nostalgia y melancolía. Qué fenómeno curioso, ¿no? Una vez leí por ahí (¿dónde habrá sido?) que el tango tuvo tres etapas: Primero, el RECHAZO; segundo, la ACEPTACIÓN; y tercero la IDENTIFICACIÓN. En lo que se refiere a lo que me produjo tu relato, me quedo con esto último, con la identificación, porque tu descripción ha logrado que yo pueda identificar tan hermoso edificio en este laberinto de la ciudad como un hito más del tango.
Como bien decís, soy un desbrujulado. Jamás hubiera pensado que en el barrio de Once podía encontrarse emplazado un Palacio de semejante envergadura. El contraste entre el barrio y este edificio contribuye a que estemos ante un real Secreto de Buenos Aires. Equivocadamente muchas veces se cree que lugares de este tipo están emplazados en rincones más “tops” de Buenos Aires, por decirlo así. ¡Qué equivocación! Eso es lo que tiene esta ciudad tan particular: contrastes que la enriquecen y que llaman a ser descubiertos. Este palacio demuestra que nuestro país tuvo una época de oro.
El barrio de Once siempre fue un barrio de inmigrantes que provenían del extranjero y de otros puntos de nuestro país. Ese contraste siempre le dio un toque particular. Por eso es destacable que este palacio albergue a uno de los lugares tangueros de Buenos Aires que está emplazado en un entorno con una historia especial.
¡Qué lindo es ver ese salón, que se lo haya recuperado y que sobre sus tablas cobre vida nuevamente la magia del arte y los acordes de la música que proviene de la orquesta, música clásica en sus orígenes y 2x4 actualmente! ¡Qué magníficos son los lugares como este, que hacen que uno pueda sentirse orgulloso de su país! No por casualidad muchas veces vemos las miradas de asombro de los visitantes extranjeros.
Una vez más quiero expresar el placer que me produce este blog, que no es un simple listado de lugares sino de fotografías y de relatos escritos desde la pasión que se transmite a todos los que queremos a esta ciudad, Buenos Aires, a la que aprendí a descubrir y a mirar con otros ojos desde el día que lo leí por primera vez.
Mis humildes felicitaciones otra vez, mientras espero conocer otro secreto de nuestro Buenos Aires querido.

MANIFESTO.

Andrea dijo...

Nicola, ¡bienvenido al blog! Y espero que en cada visita puedas encontrar nuevas revelaciones sobre esta preciosa ciudad de Buenos Aires.

MANIFESTO, agradezco cada palabra de tu comentario. Me llena de orgullo saber que a través de mi blog más personas se suman a esta aventura de descubrir la ciudad que les pertenece, en la que viven y que caminan todos los días.

Valeria Novelliere dijo...

Hola Andrea,

soy Valeria, una chica italiana apasionada por Buenos Aires y la Argentina. Me encantó encontrar y perderme en tu blog.
Estoy organizando unos tours de la Capital para grupos de italianos y me gustaría contactarte de manera más directa para preguntarte algunas informaciones.

Muchas gracias por compartir tantas curiosidades. Un saludo,

Valeria
valeria.novelliere@emai.it

Andrea dijo...

Gracias por tu comentario, Valeria. Ya me he puesto en contacto contigo. Espero tu respuesta.
Saludos,
Andrea

WILLY dijo...

Me gusta mucho tu blog, me parece algo hermoso que alguien pueda tener una mirada para las cosas lindas y tener la grandeza de poder comentarlas para la gente que con el apuro no les presta atencion.

Anónimo dijo...

Sus palabras y las imágenes, sobre la casa Calice, me motivaron a verla.
Coincido en todo con usted y fue hermoso descubrir en el Nº 2569 de la misma calle otra maravilla de Colombo.
Le estoy muy agradecida.

Profesora Nelly Camarero

Andrea dijo...

Willy: agradezco mucho tus palabras. No hay nada más lindo que detenerse a mirar todas esas maravillas que nos rodean a diario.
Saludos,
Andrea.


Querida Nelly: por lo que usted me cuenta, he logrado mi objetivo de que a través de los relatos la gente se entusiasme y conozca más aún su ciudad. Gracias por lanzarse a la búsqueda y, sobre todo, a la admiración de esta preciosa ciudad.
Saludos,
Andrea.