20 de abril de 2009

HOTEL DE INMIGRANTES

Edición N° 46

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Génova, Vía Garibaldi, 2.
Servizio celeríssimo con vapori elegantíssimo fra l’ITALIA e l’AMERICA DEL SUD.
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En medio del vocerío y del humo de las chimeneas, la nave a vapor se prepara para partir. No es tan elegante como auspicia el anuncio publicitario, pero basta y sobra para que los sueños zarpen. Sobre la cubierta del buque, los rostros desencajados y un sinfín de manos agitadas responden al adiós de quienes quizá no volverán a ver jamás. Junto con sus maletas abultadas, miles y miles de seres humanos emprenderán el éxodo desde su tierra natal hacia otra tan desconocida como tantas veces anhelada. Con sus paupérrimas pertenencias, también viajará el deseo vehemente de hallar en la lejanía lo que la propia patria no puede ofrecerles.
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La costa ya no se ve. Lejos quedaron los países, los pueblos y las familias. En medio del Océano Atlántico, el precario barco apiña desordenadamente los cuerpos con los baúles y con las valijas cargados de ropa y de objetos personales. Del otro lado del mar, a los inmigrantes los espera la incertidumbre por lo que vendrá, el nuevo destino para sus vidas.

Entre finales del siglo XIX y principios del siguiente, millones de personas arribaron al antiguo puerto de Buenos Aires como consecuencia de las fuertes oleadas inmigratorias, provenientes en su mayoría de los países europeos. En ese entonces, la ciudad contaba con varios hoteles o asilos para albergar a los recién llegados, los que con el tiempo resultaron insuficientes frente a la excesiva demanda. Con el objeto de dar una solución decisiva al problema del alojamiento de extranjeros, en 1911 se inauguró el único y definitivo Hotel de Inmigrantes, que aún mantiene en pie su estructura dentro del territorio porteño.

Al atravesar el portón de la avenida Antártida Argentina 1355, siento la irrefrenable necesidad de retrasar las agujas del reloj y volver el tiempo a los instantes en que millones de personas, con diferentes idiosincrasias y lenguas, arribaban masivamente al Hotel, hoy convertido en Museo de la Inmigración. Dentro del predio diseñado a orillas del Río de la Plata, además del Hotel fueron erigidos varios pabellones donde funcionaron el Depósito de Equipajes, el Hospital, la Oficina de Correos y Telégrafos y, fundamentalmente, la Oficina de Trabajo, pues el servicio primordial de este asilo era encontrar empleo para todos los inmigrantes y entrenarlos en los distintos oficios.

Diagramado para brindar refugio temporal a tres mil personas, el Hotel es la construcción más relevante del complejo del Museo. De estilo italianizante, la mole de hormigón gris, seccionada en planta baja y tres pisos, conserva su imagen original, la que contrasta brutalmente con la vanguardia exhibida por los edificios vecinos de Puerto Madero y con los mástiles de la Fragata Sarmiento que asoman tras la arboleda del predio. Dentro del complejo, en el sitio ocupado actualmente por la Escuela de Guerra Naval, funcionó el antiguo Desembarcadero, primera puerta de entrada al país para quienes lo elegían como final de su travesía. Fotografías de la época dan testimonio del paso de los inmigrantes por allí, cargando sus pesadas pertenencias, así como también el recorrido que debían realizar hasta el Hotel, donde eran selladas sus carteras de identidad –hoy pasaportes- como constancia de su ingreso a la Argentina. El Hotel de Inmigrantes ofrecía alojamiento gratuito sólo por cinco días, según el Reglamento vigente en aquella época; aunque frente a casos de enfermedades graves o por falta de ubicación laboral el plazo podía extenderse.

En la planta baja del Hotel funcionó el comedor, un espacio de notoria dimensión donde mil personas por turno recibían las cuatro comidas principales que eran elaboradas en inmensas ollas a vapor alemanas, las que desaparecieron sin dejar rastro tras el paso de diferentes administraciones de gobierno. En ese sector, también estaban la panadería y la carnicería. En este primer nivel del edificio, hubo también una voluminosa biblioteca a disposición del inmigrante, con diversas publicaciones, mapas y libros orientados a informar al extranjero acerca de las costumbres, del trabajo y de la riqueza de su nueva tierra. También allí se les brindaba cursos de idioma, charlas y clases para el aprendizaje de la utilización de maquinarias agrícolas y domésticas. Los tres pisos restantes fueron destinados a las habitaciones, cuatro por piso, cada una provista con catres tipo marinero, de hierro y cuero, para doscientas cincuenta personas. En ocasiones, la constante llegada de inmigrantes hizo que se colocaran camas en los pasillos. Un dato no menor: en cada piso había baños y duchas con servicio de agua caliente y fría. Actualmente, puede visitarse sólo el tercer piso, ya que los restantes están abandonados.

Recorrer las instalaciones del Museo, contemplar en silencio las viejas fotografías que desde su mudez dicen más que las palabras, experimentar ante cada cartera de identidad y cada boleto de viaje la crudeza de sentirse expatriado, observar con detenimiento el rostro de miles de personas desconocidas que pasaron obligatoriamente por el mismo sitio que ahora estoy pisando, no hacen más que despertar en mí el respeto y la admiración hacia los millones de personas que en busca de un porvenir, ya sea personal o colectivo, hicieron de nuestro país su patria. En ella depositaron sus esperanzas e ideales, y sin conocerla, le brindaron el esfuerzo infatigable de su trabajo, la enriquecieron con sus culturas y la hicieron próspera. Desinteresadamente y apostando al futuro, le dieron a la Argentina sus hijos, quizá lo más preciado que muchos no pudieron ofrecerle a esa otra tierra que los vio nacer.

17 comentarios:

bett/ dijo...

HOla Andru.. es muy interesante toda la información y como la cuentas..y q abismo que hay hasta el día de hoy...realmente es díficil emigrar pero actualmente contamos con una tecnolgía que hace esos miles de kilometros que hicieron nuestros abuelos no se´note... que dificil el camino que ellos tuvieron que recorrer duro muy duro... un abrazote y otra vez felicitarte...ésta particularmente me atrapó... con todo cariño desde el otro lado del Atlántico..

Andrea dijo...

¡Gracias, Betty! Si, realmente es admirable el duro camino que decidieron emprender tantas personas en busca de una realización personal o colectiva. Por eso, a mi humilde entender, merecían ser recordados en este blog.
Cariños, Andrea.

mobesse dijo...

Hola, mi rinconcito argentino. Ya no sé si entro a oír la música, a conocer lugares de Buenos Aires o a ver que dice esta persona tan encantadora que que se llama Andrea (encantadora por su escritura, pues no sé más).
En esta ocasión la literatura (la voluntad de cincelar la frase en cada una de sus palabras) se ha interpuesto entre la historia y yo. Claro que puedo tomar por artificio lo que no es más que el habla de 'alla'. Ese los invito de la presentación suena graciosísimo.

No sé si entre esas fotos estarán las de mis bisabuelos, pero desde luego sí que contribuyeron con dos de sus hijas (la que volvió a España es mi abuela) a crear ese maravilloso país del que destilas, gota a a gota, su esencia.
Gracias.

Luis dijo...

Hola Andrea.Soy Luis de España.
Sería algo complejo y largo de explicar como he llegado a tu hermoso blog, baste decir que siguiendo pistas y documentación de Borges, ese genio de la literatura Argentina y Universal.
Ando tras la pista de fotos de interior de viviendas de Buenos Aires, si fuera posible del barrio de Monserrat o zonas antigual de viales de grava.
El por qué, pues estoy escribiendo una historia que continua otra de Borges. la pista,la calle México.
Te dejo el enlace de mi blog por si quieres pasar:
http://www.librodearena.com/blog
Saludos
PDT: Escribes con mucho amor y cariño en lo que cuentas.Felicidades¡¡¡

Andrea dijo...

Mobesse: Me gustó mucho eso de "mi rinconcito argentino" y, desde ya, gracias por lo de mi escritura encantadora. En historias futuras pondré a prueba tus conocimientos del lunfardo, ese lenguaje bien porteño y muy utilizado en las letras de tango, que seguramente te resultará más gracioso que el "los invito" de la presentación...jajaja. Respecto del Hotel de Inmigrantes, te comento que existe la posibilidad de averiguar la fecha exacta y el buque en el que los inmigrantes zarparon hacia América.
Saludos, Andrea

Andrea dijo...

Hola, Luis... no importa el cómo ni el por qué, pero me alegro mucho de que llegaras al blog. Con respecto a la calle México, no he tenido la oportunidad de tomar fotografías de interiores de casas ubicadas por esa calle. Pero te puedo pasar algunos datos sobre ella, que encontré estas páginas:
http://www.tyhturismo.com/data/destinos/
argentina/
literatura/borges/usb/biblib.htm
o
http://www.gazetademontserrat.com.ar/historia.php

Espero que te sean útiles.
Saludos, Andrea

Guia Blog dijo...

hola, queria invitarte a que agregues tu blog a guiablog.net
es un directorio de webs y nos gustaría que estuvieras.
saludos

Diego


Muy buen blog, hermosas fotos e historias

Andrea dijo...

¡Gracias Diego, por tu ofrecimiento y por tu comentario! Con gusto incorporaré el blog en esa página.
Saludos, Andrea.

Arq. Luis Romo dijo...

Hola Andrea!!,buenísima la entrada,en realidad como ya nos tenés acostumbrados,que viajecito se tenían que mandar los inmigrantes!,en algun modo aparte tenemos que estar agradecidos a su sacrificio,porque llegamos hasta aquí gracias a ellos.

Saludos Andrea,cuando gustes te espero en alguna visita.
Luis.

P.D.:gracias por el enlace!!.

Andrea dijo...

¡Gracias por tus palabras, Luis! Este relato no sólo busca contar la historia de los inmigrantes llegados a la Argentina y las dificultades y los aprendizajes que debieron asimilar para sobrevivir en un país con costumbres y hasta, en algunos casos, con un lenguaje totalmente diferente del lugar en el que nacieron, sino también rescatar la memoria colectiva que en ocasiones parece olvidarse de sus antepasados.
¡Saludos!

Anónimo dijo...

me parece muy importante que se de a conocer este hecho que fue muy importante ya que marcó nuestros orígenes; pero no fué el único y definitivo ya que en la presidencia de Miguel Juárez Célman el poder ejeutivo impulso la construcción de 13 hoteles de inmigrantes en diferentes puntos del país (Ley 2.205) de los cuales muchos no se construyeron o fueron demolidos, pero en mi ciudad Bell Ville, Cba. Se sitúa un hotel que fué nombrado Patrimonio Cultural que tenía capacidad para 200 personas, y en octubre de 1887 fue aprobada la ley y en 1889 en Bell Ville en Hotel ya estaba funcionando.

Andrea dijo...

Al decir "único y definitivo" me refiero a que los demás hoteles de inmigrantes que se construyeron fueron desapareciendo, en cierto modo porque se decidió aunar en un sólo lugar la recepción de inmigrantes que entraban al país. Fue así que surgió este Hotel de Inmigrantes. Por supuesto, en el interior de la Argentina también existieron. No nos olvidemos, que los inmigrantes que arribaron a nuestro país pasaban una corta estadía en este sitio y luego eran enviados a otros puntos del país donde podían conseguir trabajo, educación y un lugar para vivir; lo cual también afianzó la instalación de muchas colonias de inmigrantes en varias provincias, algunas de las cuales actualmente conservan su cultura y sus costumbres.

Anónimo dijo...

Hola Andrea, soy veronica y me interesaria saber como hiciste para entrar al museo y hacer las fotos, sobre todo de la parte de atras que esta sin ocupar. Lo necesito para hacer un trabajo para la facultad de arquitectura, mi correo es veroleuzzi@hotmail.com , si no te importa me podrias contestar algo a esa direccion? muchas gracias y muy buenas fotos y relatos.

Anónimo dijo...

Hola Andrea,que lindo tema el de los inmigrantes.
Hace años que leo libros sobre inmigración,por simple gusto,cada vez que tengo la oprtunidad de viajar ,lo primero que hago es buscar un museo.
La semana pasada estuve en Bs. As.,y te diría que casi fuí corriendo a conocer el Hotel de los Inmigrantes,¿sabías que se ocupó por Migraciones hasta nuevo aviso?.Una tristeza enorme...sabrá Dios si algún día vuelve a funcionar como Museo...
En fin,quería decirte que está muy bueno el blog,además escribís muy lindo.Te felicito,Alejandra.

Andrea dijo...

Alejandra, gracias por visitar mi blog y dejar tu mensaje. Sí, lamentablemente el Museo ha dejado de funcionar. Ya su director, cuando tuve la oportunidad de visitarlo, dio a entender cuál sería la suerte final que correría. Una verdadera pena y también una gran falta de respeto hacia quienes llegaron de otros países y trabajaron por nuestro país. Lo menos que se merecían era que se siguiera haciendo historia justamente desde el preciso lugar al que arribaron hace más de cien años.
Saludos.

Amancay dijo...

Andrea, que blog más maravilloso, nos mostras lo que tenemos cerquita y muchas veces no aprendemos a descubrir. Está muy bien diagramado, explicado e ilustrado, hechos que nos motivan a querer más esta ciudad de Buenos Aires. Felicitaciones.Amancay

Marsuzar dijo...

Excelente tu trabajo Andrea.Te felicito por tu aporte a nuestra cultura.Gracias!