15 de abril de 2009

"El Conde de Caballito"

Edición N° 44

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Si desean hacer un viaje en el tiempo y toparse con una auténtica peluquería y barbería de épocas remotas, sólo hay que preguntar por el “Conde de Caballito”. Con semejante título nobiliario, Miguel Ángel Barnes es más que un peluquero de la zona oeste capitalina. Basta con mirarlo, para darse cuenta de que no es el frívolo estilista entrado en años que aconseja mover las cabezas ni tampoco el peluquero principiante que rocía las cabelleras con una interminable lluvia de spray. El Conde sabe de qué se trata esta esmerada profesión y hace un culto de ella.

Como todo noble ejerce su jurisdicción, en este caso en el condado bautizado con nombre equino. Allí, con pasión y alma de coleccionista, fundó ni más ni menos que la Peluquería y Barbería “La Época”, que a su vez es un museo dedicado exclusivamente a exhibir los elementos y productos de belleza característicos de este oficio antiquísimo. Para más datos, el Ford rojo con techo blanco, tapizado y llantas haciendo juego, estacionado sobre la calle Guayaquil 877, y la bacha de pie sobre la vereda, con la jarra, la toalla y la piedra para afilar navajas indican que estamos en su territorio.

Dueño de una elegancia impecable de la punta de la cabeza hasta los pies, con camisa a prueba de arrugas, tiradores más blancos que el algodón, reloj de bolsillo y relucientes zapatos de charol blanco y negro, el Conde se asoma, sonriente, tras el amplio vidrio fileteado de su barbería y me invita a descubrir su salón de coquetería masculina.

Como bienvenida, un cartel en la puerta me advierte: “Por orden del comisario, se prohibe entrar armado y con sombrero al despacho de bebidas”. Es que esta peluquería-museo cuenta también con un bar que rememora a las pulperías de antaño, con la salvedad de que aquí las mesas de café están flanqueadas por un inmenso vitrinero donde se pueden encontrar los más insólitos artículos de tocador, como el Jabón Curativo “Tinkal”, que cura y preserva la piel de las enfermedades contagiosas porque contiene principios curativos de las aguas de los lagos medicinales de la India; o el Jabón de Tocador “Verdoll”, a base de aceite de oliva y clorofila; o el Jabón de Tocador “Radico”, a base de aguas de sales radioactivas.

Un poco más allá y ordenados con obsesiva prolijidad, los estuches de papel de las hojas de afeitar nos enseñan a quienes no tenemos barba que no sólo la tradicional marca Gillete rasuró con envidiable precisión los rostros de nuestros abuelos y bisabuelos, sino también las Filomatic, Legión Extranjera, Lord, Jewel, Staheler o Geri. En el local hay, además, cremas y lociones para después de afeitar y colonias que hicieron historia, como la Atkinsons, la Ambré de Polyana, la York, la Bouquet del Rhin, entre otras, que se mezclan armoniosamente con navajas, tijeras, peines, brochas, talcos, pulverizadores, perfumeros y los más de diez mil objetos y piezas de viejas barberías que el Conde adquirió a lo largo de su vida.

En las paredes y en los espejos proliferan las publicidades de Glostora, Palmolive, Brancato, Lancaster, Pantera, Old Spice, así como muchísimas fotografías antiguas relacionadas con la profesión. En el salón principal, no dan abasto los ojos para apreciar tantos recuerdos en delicada consonancia: la caja registradora National; el teléfono de pie; el gramófono de ciento veintidós años; la “bacía”, una especie de palangana pequeñita que se usaba hace más de un siglo para remojar la barba y formar agua jabonosa; un matafuego de cobre; un antiguo toallero y los inconfundibles sillones de peluquería para los clientes. Cerca del bar-pulpería, un piano francés de 1907 está allí para quien quiera robarle algún acorde, como una pareja de turistas extranjeros que en su paso por tierras porteñas se animó a tocar una pieza musical.

Única peluquería-museo en toda América Latina, fue declarada de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y lugar turístico por la Secretaría de Turismo, por lo que también es sitio elegido para la organización de encuentros culturales y bailes de tango. Abre sus puertas al público de martes a viernes en horario fraccionado y los sábados en horario corrido.

Extravagante como pocos, entre tijeras, peines y secadores de cabello, el Conde prepara su mejor actuación. Pocos segundos le toma envolverse en su inconfundible capa negra que llega casi hasta el piso de la peluquería. Con total naturalidad, posa para la cámara e insiste en fotografiarse con sus clientes más pequeños. Reconocido como vecino solidario por el gobierno porteño, Miguel Ángel Barnes es el ejemplo de quien no sólo ama lo que hace, sino también de quien está dispuesto a compartir con todo aquel que lo desee los más entrañables recuerdos que aloja en su peluquería, esos de los que casi ya no quedan en Buenos Aires.

20 comentarios:

Fabi dijo...

Qué lugar encantador y mágico... Felicitaciones por el hallazgo y a su mentor!

Anónimo dijo...

Recreaste y describiste muy bien este mágico lugar de la city porteña, te felicito!
por más historias compartidas!
Adri =)

*Comparto mis fotos de este curioso lugar porteño:
http://www.flickr.com/photos/adrianadeargentina/sets/72157613792565055/

S71-RENDERS dijo...

La verdad, semejante descripción es movilizante y difícilmente se pueda acotar algo interesante. Lo destacable de los relatos de este blog es que no sólo describen cada lugar sino que producen sensaciones que llevan a querer re-descubrirlo.
En el trasfondo de cada descripción puede entreverse lo que nos pasó y nos pasa como
sociedad, lo que han hecho los tiempos signados por la superficialidad consumista, y conocer y valorar la auténtica proeza que realizan quienes, seguramente remando contra la corrientes, intentan mantener para la contemporaneidad eso que fue Buenos Aires y, como ocurre con este caso, la función que otrora cumplía una “simple” peluquería, que significaba mucho más que el corte de pelo…
¡Qué maravilla que aún subsista una Peluquería como la del Conde! ¡Y qué grata sorpresa saber que cuenta con un lugar para tomar un café, ya sea para acortar la espera, para relajarse o, simplemente, para vivir y compartir la ceremonia de un café con un amigo…o consigo mismo… viendo pasar el tiempo.
Felicitaciones, Andrea, por despertar con cada relato las irrefrenables ganas de visitar cada uno de los Secretos de Buenos Aires que contribuís a hacer posible conocer. Por supuesto, iré a conocer la magia de la peluquería del Conde, donde experimentaré la sensación de ser un cliente en tan importante lugar y, por qué no, decir con orgullo “me cortó el pelo el Conde de Caballito”...

MANIFESTO

Andrea dijo...

MANIFESTO: ¡Gracias por tan halagador comentario! Tus palabras me emocionaron muchísimo, porque siento que logré lo que quería, que es transmitir a través de mis relatos las sensaciones y sentimientos que despiertan todos estos lugares, algunos conocidos y otros desconocidos para la mayor parte de la gente. Ese es el fin de las historias que aparecen en este blog. Me alegra enormemente que compartas esa visión y que cada nota publicada sea el puntapié inicial para empezar a descubrir más Secretos de Buenos Aires.
Saludos y ¡hasta pronto!
Andrea.

Anónimo dijo...

Te felicito por la descripción de la barbería. Desde hace unos años, soy cliente del lugar y me remonta a las peluquerias a las que iba con mi padre.
Gracias por difundir un hermoso y valioso lugar no solo de Caballito sino de toda la ciudad de Buenos Aires.
Felicitaciones por el blogg.
Daniel.

Andrea dijo...

Daniel, ¡gracias por tu visita al blog! Realmente sos un privilegiado al tener un peluquero tan particular como el "Conde". Imagino las anécdotas que deberás tener...
Saludos, Andrea.

Fabi, fiel seguidora del blog, me encantaría que alguna vez conocieras la peluquería. Estoy segura de que te sorprenderá.

Adriana, compartir estas historias ocultas de la ciudad en la que vivimos es una de las cosas más gratificantes que me pueden suceder.
Cariños, Andrea.

Marinés dijo...

Felicitaciones! Parece que has encontrado un camino guiando a la gente por esta jungla porteña.
Este sitio nos lleva a un tour virtual, en el que podemos acercarnos a lugares desconocidos de la ciudad o dar un nuevo vistazo a otros que ya conocemos pero, esta vez, con los ojos de una auténtica exploradora. Gracias por esta posibilidad de viajar a lo largo y a lo ancho de nuestra propia urbe tomando contacto con una historia auténtica de Buenos Aires.

flor de loto dijo...

Espectacular, me encantó este viaje virtual. Como leí en otro de los comentarios, ver y leer sobre Buenos Aires te da el hormigueo de querer descubrirlo por uno mismo. Mientras leía acerca de esta peluquería, iba calculando cómo hacer para al menos pasar por la vereda y espiar hacia adentro... Gracias por dar a conocer un lugar tan interesante y que para mí era desconocido hasta hoy.

Andrea dijo...

¡Gracias, Marinés! Para mí es un placer compartir tantas historias con gente que disfruta de Buenos Aires en una misma sintonía.


Flor de Loto: te sugiero que no pierdas la oportunidad de darte una vuelta por la peluquería. Si bien atienden sólo a los caballeros, podés ir a tomar sin problemas un café en el bar que funciona dentro. De paso, echas un vistazo a toda la colección del Conde y hasta seguramente él podrá contarte más secretos de este inigualable lugar.

Saludos,
Andrea

Fernando Terreno dijo...

Qué bueno, al fin pude ver un "Aromas del Cairo" auténtico!
Un abrazo
Fernando

mobesse dijo...

Llevaba varios dias, demasiados, sin entrar a tu blog y me encuentro esta magnifica descripción llena de amor y nostalgía. Acompañada de la deliciosa música, te sumerje en ese mundo perdido (¡no tan perdido!) que ya sólo habita el corazón de los hombres (y de las mujeres, claro). En fin, otra razón más para aumentar la impaciencia de visitar esta tierra prometida. ¡Cuantas cosas que ver y que sentir en esta Buenos Aires querido. Gracias, Andrea.

Metempsicosis. dijo...

quee lindo *--*

Raul alverto alma dijo...

te felcito por crear este magico mundo del tunel del tiempo donde nos lleva a un lugar unico e inimaginable el cual ya es pasado y recordado por todos aquellos que poseemos una barba. muchas gracias por tener ese lugar maraviloso

Andrea dijo...

Fernando y Mobesse ¡nuevamente paseando por el blog! Muchas gracias por sus visitas y sus comentarios.

Metempsicosis, bienvenida a mi página...

Raúl, ¡qué divertido que los "barbudos" se sientan identificados con esta historia y opinen con conocimiento de causa! Creo que el único motivo por el cual aceptaría tener barba una vez en la vida sería para someterme al ritual excéntrico del Conde y su navaja en mano... jajaja
¡Saludos!

Variedades dijo...

Adrea, os arramjos de Astor Piazzola são tocados por quem? Procurei nos albuns dele e os arranjos são diferentes, nenhum é igual à segunda e terceira músicas.Gostei muito dessa harmonia, mas creio não ser tocada por Piazzola. Abraços, Angela

Andrea dijo...

Angela: respondo a tu consulta. El tema musical es Adiós Nonino, de Astor Piazzola, interpretada por Mandrágora Tango Orchestra.
Saludos,
Andrea

georgichoke dijo...

holaaaaaaaaaaaaa que buena esa peluqueria!...tengo un tio que tiene coleccion de sillones de peluqueria que estan NUEVOS!!ES INCREIBLE EL ESTADO EN QUE LOS TIENE EN SU PELUQUERIA!
DESPUES SI LES INTERESA LES PASO FOTOS!UN ABRAZO!
GEORGINA (MENDOZA)

seruruguay dijo...

Hola como puedo comunicarme con usted

Andrea dijo...

Hola seruruguay: mi mail es anvamor@gmail.com
Saludos!

Martha Barnes dijo...

¡Sos un artista!!!!!Un beso marthabarnes.blogspot.com