30 de noviembre de 2008

A jugar al cementerio...

Edición N° 41

―“Hasta Alsina y Pasco, por favor”.
― “¿Va al cementerio?”, pregunta el taxista, mientras mira de reojo el espejo retrovisor a la espera de alguna mueca en mi rostro cercana al espanto.
― “Sí, voy de visita al cementerio”, le digo. Y nos echamos a reír.

Para aquellos que desconocen la historia de los camposantos porteños, este podría ser uno de esos tantos diálogos incoherentes que actúan como puntapié inicial para la charla ocasional con el chofer del rodado amarillo y negro que recorre la ciudad. Nada más lejos de la realidad. Ambos sabemos que hablamos del cementerio que se convirtió en plaza.

Cuentan los libros que, allá por 1883, el pulmón verde delimitado por las calles Adolfo Alsina, Pasco, Hipólito Yrigoyen y Pichincha fue el segundo Cementerio de Disidentes de Buenos Aires, lugar al que iban a descansar eternamente los restos de los no católicos que habitaban la ciudad. Este predio, también conocido como “Hueco de los Olivos” o “Cementerio de Victoria”, ayudó a socorrer la falta de capacidad para las sepulturas que ya sufría el primer cementerio disidente, creado doce años antes, y que estuviera ubicado en las actuales calles Juncal, Suipacha y Esmeralda.

El “Cementerio de Victoria” ―denominado así por la calle que tiempo después pasaría a llamarse Hipólito Yrigoyen― no sólo albergó a los miembros de las comunidades alemanas, inglesas y norteamericanas, sino que también fue el sitio elegido para el entierro de los primeros pobladores judíos de la ciudad. Con su cierre definitivo en 1891, se dispuso el traslado de los restos de los ciudadanos de origen inglés y alemán al novísimo Cementerio de la Chacarita, dentro del cual estas comunidades construyeron sus respectivos cementerios; y los restos de los ciudadanos judíos fueron llevados a la primera necrópolis de la comunidad, erigida en el Partido de Avellaneda. Sin embargo, no todos los restos fueron retirados. Muchos quedaron allí por decisión de sus familiares, y de otros nadie se hizo cargo.

Años después de la demolición de la capilla situada sobre la calle Hipólito Yrigoyen, se inauguró sobre las tierras del ex cementerio la Plaza 1° de Mayo. En este naciente espacio cubierto de plátanos y arbustos, se emplazó una escultura de bronce dedicada Al Trabajador y se erigió el Monumento a la Patria, cuyo mástil central fue donado por la comunidad israelita. Actualmente, la plaza cuenta con sectores destinados a la recreación de la tercera edad, con una calesita y con un patio de juegos con arenero en uno de sus extremos. No obstante, entre tanta arboleda de verde intenso, la plaza no olvida lo que supo ser: una placa advierte que allí fue enterrada Elisa Chitti de Brown, la esposa de Guillermo, el valiente almirante.

Pero fue en 2006, durante la remodelación del predio, que el antiguo cementerio se hizo visible una vez más. Como si se tratara de un cuento macabro, durante la excavación del arenero no sólo se hallaron botellas, restos de ataúdes y collares, sino también una lápida de mármol con forma de libro, en perfecto estado, de 1886, y que perteneció a la tumba de una niña alemana de diez meses. Este descubrimiento no hace más que demostrar que la historia de un barrio también hay que buscarla bajo nuestros pies y no sólo en lo que se nos presenta a simple vista. Y aunque a algunos porteños les cueste creer que allí, entre toboganes y hamacas, aún descansan los despojos de quienes murieron hace más de cien años, el inocente griterío infantil se muestra más que feliz yendo a jugar todos los días al viejo cementerio.

20 comentarios:

bett/ dijo...

Hola Andru , me encantó tu narración !! impresionante... que "en paz descansen" ... cuantas historias escondidas , interesantisimo como siempre Andru
abrazote gigante desde el otro lado del Atlántico.

Yamil Salinas Martínez dijo...

¡Qué buena entrada Andrea! Me toca especialmente el sentimiento porque vivo frente al parque (sobre Pichincha), aunque ahora vivo en Madrid.

Es una historia poco conocida. Si mal no recuerdo, también se le conoce como "primer cementerio de disidentes", ya que en aquel momento, como bien dices, se enterraba a los no-cristianos. Además de la placa sobre la esposa del Almirante Brown hay otra, creo sobre el lateral de Alsina, que recuerda lo del cementerio.

Un abrazo

Yamil.

Andrea dijo...

Betty, me alegro mucho que te guste esta historia tan oculta en las entrañas de la ciudad.

Yamil: ¡¡¡qué coincidencia!!! ¡¡¡Somos vecinos de la plaza y nos venimos a encontrar en el blog!!!
Con respecto a la historia del lugar, este es el segundo cementerio de disidentes, aunque creo que el hecho de que se conserve el espacio verde y no se haya construido sobre él hace pensar a la gente que fue el primero. En cuanto a la placa sobre el lateral de Alsina, trataré de encontrarla, pues esta plaza sufrió por años de vandalismo y algunas cosas ya no están.
Saludos, y te espero nuevamente por el blog!!
Andrea

Fernando Terreno dijo...

Estoy sorprendido por la historia que relatás y por las diferencias en los cementerios, y eso que por esa época pasó a ser una actividad administrada por el estado. Hasta esos años, creo, estaba en manos de la iglesia católica.
Hermosos el blog y la entrada.
Saludos.
Fernando

Arq. Luis Romo dijo...

MUY INTERESANTE TU BLOG,ANDREA,MUY BUENA LA INFORMACION MOSTRADA.
OJALA HUBIERA MAS PERSONAS QUE SE INTERSARAN POR EL VALOR DE LA CIUDAD QUE LAS RODEA.
SALUDOS,LUIS ROMO.

mobesse dijo...

Acabo de descubrir tu blog, Andrea. Me gusta mucho. Voy a leerlo cada vez que escribas algo, para ir conociendo la ciudad de mis sueños. Desde que mi abuela me hablaba de las "cuadras" (que no son para caballos) y el mate, hasta que he descubierto a mis primos segundos allí (o allá) y ya no puedo seguir soñando; tengo que ir cuanto antes. Tú serás mi guía. gracias.
Ah! y la música me encanta.

Andrea dijo...

Fernando, ¡gracias por pasar otra vez por el blog!
Con respecto a los cementerios, en realidad, la Municipalidad dispuso su cierre en abril de 1868,pero a pedido de las comunidades extranjeras, sus representaciones diplomáticas en el país lograron dilatar el traslado de los restos hasta 1891, cuando se les destina un lugar definitivo(en el cementerio de Chacarita).
Saludos, Andrea

Andrea dijo...

¡Gracias, Luis! Y también gracias por mostrar esta ciudad a través de tu blog.


Mobesse, ¡qué lindo todo lo que decís! Espero que en cada historia de este blog puedas descubrir esa ciudad que algún día dejará de ser sólo un sueño.
Cariños, Andrea

Dr. Bondi dijo...

Hola Andrea. Un impecable artículo sobre un lugar que me trae hermosos recuerdos, ya que en esa plaza, ubicada a una cuadra de donde nací, di mis primeros pasos y mis primeras vueltas en calesita, hace ya más de quince años...
Bastante más, quiero decir.
Saludos y felicitaciones por el blog.

Andrea dijo...

¡Hola, Dr. Bondi! ¡Jamás pensé encontrar tantos vecinos juntos en el blog! Parece que alrededor de esta plaza todos tienen su historia para contar. ¡Me alegra mucho ver que este relato ha despertado tantos recuerdos!
Gracias por tu comentario...
Andrea

Fabi dijo...

“Secretos…” se ha convertido en un creativo juego de letras e ideas, a través de los cuales podemos explorar las diferentes caras de esa piedra preciosa que es la realidad de Buenos Aires, en un espacio espontáneo, que rescata, por momentos, la fantasía y el espíritu de infante que todos llevamos dentro.
Arrojemos una vez más el dado y veamos qué nueva sorpresa nos trae Andrea… Porque creo que en este juego que nos propone, todos salimos enriquecidos.
¡Felicitaciones!

Anónimo dijo...

Muy buena tu historia del cementerio de no católicos que hubo en nuestra city porteña...
La imágen que la acompaña está muy buena!!!
seguinos deleitando en este 2009 con más narraciones !
saluditos
Adri =)

Anónimo dijo...

Muy interesante tu descripción del lugar y tus historias...siempre nos llevás a un lugar distinto, gracias por compartirlo con tu particular estilo.
felicitaciones!
Adri =)

Anónimo dijo...

hola andrea, muy interesantes tus fotos y toda tu investigacion ! yo trabajo como curadora en el ministerio de cultura en una oficina q se ocupa de la preservacion del patrimonio historico y cultural, me gustaria ponernos en contacto para organizar alguna exposicion con tus fotos..te interesa?
mi correo es
anfreafontenla@gmail.com
espero tu respuesta, saludos

Andrea dijo...

Gracias a todos los "anónimos" por sus comentarios.

Anónimo dijo...

Hola! Estoy visitando tu pag. pues hoy fui al cementerio británico (en el que descansa buena parte de mi flia.) y allí me comentaron que sobre la pared que da a Elcano, se hallan las lapidas y placas del antiguo cementerio de Victoria. Para el que guste. . .

Jorge Bertran dijo...

andrea te felicito por tu trabajo , tuve un familiar , enterrado , en el cementerio de la victoria , del que no tuvimos , la posibilidad de encontrar sus restos, el resto de la familia poseemos una boveda en la recoleta, un saludo -lic. jorge hugo bertran vall.

frank dijo...

hola!mira la pagina rebuena. + para mi q naci en Barracas y hac casi 38 años q m vin al interior, santa fe capital., hac +d 50a.prometi a una tia+mama q cuando fues grand le regalaria 1 tranvia x el esfuerzo q ella hacia en llevarm a mi a pasear en ese movil, en abril cumpl 80 a. y quiero cumplir, q posibilidad hay q m conectes c alguien q posea una miniatura bonita pa concretar el sueño, tengo 62a.

Anónimo dijo...

http://www.cementeriobritanico.org.ar/historiacas.htm
Aquí tienen la historia desde el 1° Cementerio de disidentes.

Saludos,

Eduardo

Anónimo dijo...

felicitaciones por el blogg!!! conozco la plaza y su historia, es muy interesante;
hace no muchos años hubo una historia triste, un niño que jugaba murió por un árbol que cayó.