31 de agosto de 2008

¡Ábrete Sésamo!

Edición N° 36

Las palabras mágicas del célebre cuento de Alí Babá, que con sólo pronunciarlas movían la pesada roca que sellaba el escondite del tesoro, no hacen más que confirmar que tras las aberturas se ocultan secretos impensados.

Desde los pueblos de la Antigua Persia hasta las megaciudades actuales, estas aberturas o entradas evolucionaron de acuerdo con las necesidades y con la creatividad del hombre. Algunas dejaron de ser simples muros móviles para convertirse en puertas impenetrables, que excluyen lo ajeno y resguardan celosamente las posesiones e intimidades. Por siglos, evidenciaron el dominio de imperios monumentales y encerraron universos prohibidos, que sólo podían atravesarse con coraje y heroicidad.

Pero las puertas también fueron protagonistas estoicas de episodios históricos de nuestra patria, carceleras de pensamientos revolucionarios y divisorias permanentes de clases sociales. En Buenos Aires, todavía sobreviven varias que embelesan por el derroche de riquezas decorativas de otras épocas, que hechizan por la sobriedad de sus líneas y que sorprenden por su paleta de colores; y hay otras cuyo destino es resistir el daño feroz de la malicia y padecer en silencio el abandono.

Recorriendo la ciudad, descubro que las puertas son más que una gran boca por la cual entrar y salir, mostrarse o desaparecer repentinamente. Husmear a través de una reja o de un postigo, nos adentra a mundos tan extraños como conocidos: de paredes descascaradas, de ladrillos enmohecidos y de verjas oxidadas; de extensos pasillos ajedrezados, de jardines perfumados y de patios de la infancia; de mosaicos impolutos, de escaleras fastuosas y de salones señoriales. De vecindades bulliciosas o de silencios inquietantes, de cóleras caninas o de lamidos húmedos, de conversaciones supérfluas o de discursos prodigiosos, de encuentros íntimos o de incesantes romerías…

Con su pestañeo ininterrumpido, con su abrir y cerrar constante, las puertas transforman la rutina de Buenos Aires y se convierten en miles de ojos que nos revelan lo que cuidadosamente está oculto y reservado.

9 comentarios:

Fabiana dijo...

Tu blog cada día es una sorpresiva puerta que se abre al conocimiento de la ciudad y a la imaginación. Felicitaciones, Andrea!

Andrea dijo...

¡¡Muchas gracias, Fabiana!!

Dr. Bondi dijo...

Encontré tu blog casi por casualidad y me parece de un excelente nivel, por lo que ya he puesto un link en el mío(http://quesabesdebuenosaires.blogspot.com).
Aunque con distinta metodología, estamos trabajando en lo mismo.
Mis felicitaciones

ernesto51 dijo...

Coincido con Fabiana, el blog es genial tanto por sus textos, como por sus imágenes y, por supuesto, por lo que nos enseña de la bella Benos Aires, uno de mis lugares pendientes que espero visitar en cuanto pueda.

Gracias y un cordial saludo desde la otra orilla.

bett/ dijo...

HOla Andy, se extraba un montón tus secretos...de Buenos Aires , sorprendente como siempre un besote grandisimo!!!

Andrea dijo...

Dr. Bondi: ¡qué bueno encontrar más gente que mira esta ciudad detenidamente y que comparte esa mirada con los demás!
Gracias por tus palabras y, sin falta, me daré una vuelta por tu blog.

Ernesto: cuando vengas a Buenos Aires, no dejes de avisar. Tu gran entusiasmo por conocerla, me despierta el interés de saber cuál será tu primera impresión ni bien la veas.

Betty: ¡gracias, amiga! Siempre presente, acompañando estas historias porteñas.

Cariños a todos,
Andrea.

Miriam dijo...

Andrea,

¡Qué buena observación! Me quedo sin palabras cada vez que visito tu blog. No me refiero sólo a la fotografía, a tus comentarios, sino también a la forma de escribir cómo sentís a esta querida ciudad.
Un cariño
Sin palabras...

Adela dijo...

Andrea

Te escuché en RADIO DE LA CIUDAD y me encantó todo lo que contaste acerca de tu blog...tanto que estoy aprendiendo a usar la compu, cosa que creí, nunca ocurriría.
Descubrí sin proponérmelo, la cúpula de Ayacucho y Rivadavia, y gracias a vos sabía lo que estaba mirando!
Muchas felicitaciones y muchas gracias!!!
Adela

Andrea dijo...

Hola, Adela: no sé cómo explicarte la emoción que sentí al leer tu mensaje. Fue mucha y no salgo de mi asombro. Si bien la entrevista en Radio Ciudad sirvió como medio para dar a conocer este sitio, jamás imaginé lo que podría llegar a generar en otras personas, a punto tal que vos estás aprendiendo a usar la computadora. ¡Genial!
Por eso, deseo fervientemente que a través de las historias que cuento en el blog descubras más lugares "ocultos a la vista" que abundan en esta hermosa ciudad de Buenos Aires.

¡¡MIl GRACIAS por tus palabras y bienvenida al blog!!
Saludos, Andrea.