26 de abril de 2008

"La Catedral"

Edición N° 32


Cuentan algunos, que hay quienes se persignan al pasar por la calle Las Heras al 2200… y no es para menos: el edificio más llamativo de la cuadra, de inconfundible estilo neogótico y semejante a las antiguas catedrales europeas, jamás haría sospechar que tras sus muros envejecidos, bañados por el smog de la ciudad, no hay un altar ni un crucifijo, sino una gran cantidad de engranajes, de represas en pequeña escala, una réplica de la famosa lámpara creada por Thomas Edison y hasta una bobina que genera descargas eléctricas de casi medio millón de voltios. La catedral que todos creen reconocer con un simple vistazo es, desde 1950, sede de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires; histórica casa de altos estudios erigida primeramente para albergar la Facultad de Derecho.


Puertas adentro, el gran hall y la escalera de honor dan cuenta del volumen de la obra, donde se destacan las añosas aberturas de madera, los altísimos ventanales decorados y las escaleras anchas que llevan a los pisos superiores, donde una serie de corredores permiten el acceso a las aulas más recónditas. La luminosidad es un sello distintivo de la Facultad: los pasillos, los anfiteatros y los salones captan la luz natural casi todo el día, gracias a la infinidad de ventanas ojivales que revisten las cuatro caras de esta construcción.

Si bien el edificio se inauguró en 1938, todavía no pudo despojarse de las leyendas que nacieron en torno a su aspecto inconcluso y hasta tenebroso. El mito más conocido es el del suicidio del arquitecto uruguayo Arturo Prins, creador del proyecto, quien habría tomado tan drástica decisión al comprobar la existencia de errores de cálculo en la estructura, lo que haría imposible su finalización. En realidad, sus colegas contemporáneos no comparten esa teoría y, además de aclarar que la obra no se finalizó por problemas económicos vinculados con la crisis mundial del 30, sostienen que no correría ningún peligro de desmoronamiento si se finalizara, ya que es notable la solidez de la construcción.

De más está decir que el revoque exterior hubiera emprolijado y refrescado la actual fachada, apenas rojiza y muy erosionada. Pero, indudablemente, las tres torres –jamás alzadas- con sus rosetones, pináculos y agujas, así como los jardines proyectados hasta la actual Avenida del Libertador, hubiesen diagramado una perfecta apariencia para que este increíble edificio se convirtiera, quizá, en una de las más importantes catedrales de Buenos Aires, lo que habría cambiado por completo su destino.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cuántas historias desconocidas están escritas en las paredes de edificios emblemáticos de la ciudad! Gracias por sacarlas a la luz.

Nochestrellada dijo...

Adoro ese edificio...
es increíble como una obra arquitectónica te puede transportar a otros lugares del mundo...
o será que me gusta soñar...

Anónimo dijo...

Gracias por contarme algo sobre ese edificio que formó parte, durante muchos años, de mi paisaje cotidiano. Siempre vi algo misterioso y melancólico en esa construcción.

Andrea dijo...

Gracias por todos sus comentarios!!!

Nochestrellada: verdaderamente, este edificio da vía libre a la imaginación. Es fantástico y, a la vez, misterioso y hasta tenebroso.
Saludos, Andrea

flor de loto dijo...

Gracias por descubirme el secreto. El año pasado había sacado unas cuantas fotos de este edificio convencida de que se trataba de una iglesia que no tenía nombre, es más, así la titulé en algunos lugares donde publico fotos... ¡qué increíble! Me gusta mucho tu sitio, es muy interesante tanto por las ímágenes como por los textos.
Gracias nuevamente.

Andrea dijo...

Gracias, Flor de loto, por el comentario!!!
Sí, ese edificio es engañoso, pero es único en la ciudad. ¡Qué suerte que también lo descubriste!

Anónimo dijo...

Gracias por hablar de este edificio. Provinciana como soy, en mis primeras visitas a Baires, tanteando el paisaje urbano de los alrededores del lugar donde me hospedaba, tuve la infausta idea de preguntarle al kioskero que está situado frente a dicho edificio cuál era el nombre de esa - para mí - Iglesia, a lo que con mucho desprecio me contestó: No es una Iglesia!!!es la Facultad de Ingeniería, dándome la espalda y dejando que me sintiera la más tonta de las personas. Gracias al Cielo la nota desmiente esto último, muchas personas piensan, como bien lo sugiere el título de la entrada, que es una ...Catedral!!!
Mabel

Andrea dijo...

Mabel, veo que lamentablemente te topaste con uno de esos porteños que hacen quedar mal al resto y que sacan a relucir su pedantería, incluso frente a una simple pregunta. Como verás, no sos la única que imagina que ese edificio es una Iglesia. Su particular construcción suele generar estas confusiones.
¡¡Gracias por tu comentario!!

Fernando Tognis dijo...

Disfruté mucho de este blog.
Un abrazo.

José dijo...

Hola!! me encantó tu blog, te cuento que formo parte de un foro de arquitectura y urbanismo donde hay muchos fanáticos de estos temas. Te dejo un link relacionado con esto: http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=918966
Espero te guste tanto como a mi tu trabajo.

Saludos