Palacio Paz (Av. Santa Fe 750)
Edición N° 30
Basta con mirar el portal de entrada para maravillarse: un espectacular e inmenso mural de hierro y bronce desborda su superficie con un infinito entrelazo de ramas y hojas brillantes, culminando en la base con cuatro rosetones dorados, cual mandalas, de estilo versallesco. La gran altura y anchura remontan, inevitablemente, a las imágenes de archivo de la Buenos Aires de principios del siglo XX, cuando los elegantes carruajes ingresaban, con aires aristocráticos, a las magníficas residencias porteñas.
A falta de tan refinado medio de transporte, bien vale la pena atravesar a pie el enorme portal para descubrir qué esconden los doce mil metros cuadrados de estilo francés que conforman el Palacio Paz (hoy Círculo Militar) y que lo convierten en la más imponente residencia urbana construida en la ciudad durante el siglo pasado.
Su dueño original fue José Camilo Paz, fundador del diario "La Prensa" y embajador argentino en París desde 1885 hasta 1893, año en que regresa a la Argentina. En 1900, decide partir nuevamente hacia Europa y encarga al prestigioso arquitecto francés Louis-Marie Henri Sortais el diseño de una mansión de dimensiones inusitadas para la geografía porteña. Según historiadores de la época, la admiración de Paz por la arquitectura y la cultura francesas lo llevaron a convertir a este magnífico edificio en el ámbito ideal para albergar su anhelado sueño: ser presidente de la Argentina.
Para dar una idea de la grandiosidad del lugar, sólo basta decir que el Palacio Paz, con sus treinta y cinco dormitorios y dieciocho baños, fue el hogar de nueve personas y el más opulento espacio laboral para sesenta sirvientes.
Calificado como monumento señorial e incomparable de la ciudad de Buenos Aires, la residencia emana majestuosidad ni bien se accede al Gran Hall de Entrada: una extraordinaria estatua de mármol de Carrara, apoyada sobre una base giratoria y cortejada por bellos vitraux, permitía a la familia observarla durante el día en diferentes posiciones. Más adelante, una serie de fantásticos salones se conectan sucesivamente y deslumbran por los materiales con los que fueron adornados: mármoles procedentes de Europa, pisos de roble de Eslavonia, enormes zócalos de madera de nogal, paredes tapizadas en damasco de seda o recubiertas con dorado a la hoja y herrajes realizados por la Casa Bricard de París son algunos de los finísimos detalles de decoración. ¡Ni qué hablar de las arañas de los salones! De bronce y de cristal, todas diferentes, traídas de la Casa Keller, también de París. Entre los vitraux que abundan en la mansión, se destaca una pieza de valor inigualable en el salón comedor: la puerta colgante y corrediza de dos hojas con vitrales diseñados por la Casa Jansen de París y realizados por Laumonnerie.
Como broche de oro, se ingresa al Gran Hall de Honor, la joya arquitectónica por excelencia del Palacio y que, por su aspecto institucional, sintetiza las aspiraciones presidenciales de Paz. De estilo Luis XIV y decorado con diferentes mármoles, el colosal recinto exhibe una increíble cúpula en vitral, a modo de corona, con la imagen del Rey Sol; bajorrelieves con alegorías a trofeos de guerra; falsas puertas; mármoles simulando cortinados e infinidad de ornamentos en sus paredes circulares. Como despedida, hacia el final del salón, una pesada puerta de hierro, escoltada por dos esculturas de mármol blanco, invita a recorrer los jardines de la mansión.
La construcción de la residencia familiar demandó doce años: comenzó en 1902 y finalizó en 1914. Paradójicamente, José C. Paz se instaló en Europa en 1900, donde falleció en 1912. Nunca pudo conocer su palacio.



5 comentarios. / Dejá tu comentario:
Andy se extrañaban tus grandes secretos de Buenos Aires, que suerte que volviste... precioso el Palacio Paz y lo que nos cuentas.... besotes desde Madrid
Ingresar al Palacio Paz de la mano de tus letras es tan vívido como si lo hiciera físicamente. Describís con simpleza y elegancia cada rincón de esta señorial mansión de principios del siglo 20, y es tal la precisión que uno se siente parte de este pedacito de la historia.
Felicitaciones.
Hace poco tuve la oportunidad de estar en ese bello palacio escuchando un concierto. Es tal como lo describís y uno de los edificios con historia mejor conservados. Me encantó la nota.
regresaste con tus secretos...
interesantes tus historias.
Saluditos
NECESITARIA CONTACTRME CONTIGO ANDREA POR UN PORYECTO DE EDICION DE UN DIARIO...DE EPOCA
GUSTAVOTINTO@YAHOO.COM.AR
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