24 de febrero de 2008

Palacio Paz (Av. Santa Fe 750)

Edición N° 30


Basta con mirar el portal de entrada para maravillarse: un espectacular e inmenso mural de hierro y bronce desborda su superficie con un infinito entrelazo de ramas y hojas brillantes, culminando en la base con cuatro rosetones dorados, cual mandalas, de estilo versallesco. La gran altura y anchura remontan, inevitablemente, a las imágenes de archivo de la Buenos Aires de principios del siglo XX, cuando los elegantes carruajes ingresaban, con aires aristocráticos, a las magníficas residencias porteñas.


A falta de tan refinado medio de transporte, bien vale la pena atravesar a pie el enorme portal para descubrir qué esconden los doce mil metros cuadrados de estilo francés que conforman el Palacio Paz (hoy Círculo Militar) y que lo convierten en la más imponente residencia urbana construida en la ciudad durante el siglo pasado.

Su dueño original fue José Camilo Paz, fundador del diario "La Prensa" y embajador argentino en París desde 1885 hasta 1893, año en que regresa a la Argentina. En 1900, decide partir nuevamente hacia Europa y encarga al prestigioso arquitecto francés Louis-Marie Henri Sortais el diseño de una mansión de dimensiones inusitadas para la geografía porteña. Según historiadores de la época, la admiración de Paz por la arquitectura y la cultura francesas lo llevaron a convertir a este magnífico edificio en el ámbito ideal para albergar su anhelado sueño: ser presidente de la Argentina.

Para dar una idea de la grandiosidad del lugar, sólo basta decir que el Palacio Paz, con sus treinta y cinco dormitorios y dieciocho baños, fue el hogar de nueve personas y el más opulento espacio laboral para sesenta sirvientes.

Calificado como monumento señorial e incomparable de la ciudad de Buenos Aires, la residencia emana majestuosidad ni bien se accede al Gran Hall de Entrada: una extraordinaria estatua de mármol de Carrara, apoyada sobre una base giratoria y cortejada por bellos vitraux, permitía a la familia observarla durante el día en diferentes posiciones. Más adelante, una serie de fantásticos salones se conectan sucesivamente y deslumbran por los materiales con los que fueron adornados: mármoles procedentes de Europa, pisos de roble de Eslavonia, enormes zócalos de madera de nogal, paredes tapizadas en damasco de seda o recubiertas con dorado a la hoja y herrajes realizados por la Casa Bricard de París son algunos de los finísimos detalles de decoración. ¡Ni qué hablar de las arañas de los salones! De bronce y de cristal, todas diferentes, traídas de la Casa Keller, también de París. Entre los vitraux que abundan en la mansión, se destaca una pieza de valor inigualable en el salón comedor: la puerta colgante y corrediza de dos hojas con vitrales diseñados por la Casa Jansen de París y realizados por Laumonnerie.

Como broche de oro, se ingresa al Gran Hall de Honor, la joya arquitectónica por excelencia del Palacio y que, por su aspecto institucional, sintetiza las aspiraciones presidenciales de Paz. De estilo Luis XIV y decorado con diferentes mármoles, el colosal recinto exhibe una increíble cúpula en vitral, a modo de corona, con la imagen del Rey Sol; bajorrelieves con alegorías a trofeos de guerra; falsas puertas; mármoles simulando cortinados e infinidad de ornamentos en sus paredes circulares. Como despedida, hacia el final del salón, una pesada puerta de hierro, escoltada por dos esculturas de mármol blanco, invita a recorrer los jardines de la mansión.

La construcción de la residencia familiar demandó doce años: comenzó en 1902 y finalizó en 1914. Paradójicamente, José C. Paz se instaló en Europa en 1900, donde falleció en 1912. Nunca pudo conocer su palacio.

12 comentarios:

bett/ dijo...

Andy se extrañaban tus grandes secretos de Buenos Aires, que suerte que volviste... precioso el Palacio Paz y lo que nos cuentas.... besotes desde Madrid

Fabiana dijo...

Ingresar al Palacio Paz de la mano de tus letras es tan vívido como si lo hiciera físicamente. Describís con simpleza y elegancia cada rincón de esta señorial mansión de principios del siglo 20, y es tal la precisión que uno se siente parte de este pedacito de la historia.
Felicitaciones.

Anónimo dijo...

Hace poco tuve la oportunidad de estar en ese bello palacio escuchando un concierto. Es tal como lo describís y uno de los edificios con historia mejor conservados. Me encantó la nota.

Anónimo dijo...

regresaste con tus secretos...
interesantes tus historias.
Saluditos

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

hola Andrea.Muy linda la nota.Dos aclaraciones :José C.Paz era Clemente y no Camilo.No tuvo aspiraciones a presidente como gustan decir y tres,perdón, si conoció el palacio y dió solo una fiesta.Soy Maria Rosa Gainza ,tataranieta de José C Paz

Andrea dijo...

Hola María Rosa, muchísimas gracias por tus aclaraciones. Sucede que contar historias de la ciudad a veces resulta un desafío, ya que circula mucha información al respecto y de la más variada, por lo que suelo encontrarme con datos que, en algunos casos (como el tuyo), sólo pueden corroborar familiares, amigos o personas muy cercanas a los personajes o sitios que se describen. En cuanto al tema de los nombres, Camilo o Clemente, generalmente se presta a equívocos, pues siempre se suele decir José C. Paz de modo automático, sin reparar a qué nombre corresponde la C. Respecto de las aspiraciones a presidente y al hecho de que no conoció el palacio terminado, te comento que eso lo mencionan siempre en las visitas guiadas que se realizan en el Palacio Paz. Y puedo dar fe de ello, ya que realicé más de cuatro visitas guiadas al lugar. Tal vez, para hacer justicia a la vida y obra de José C. Paz, sería positivo que te contactes con las personas encargadas de las visitas al Palacio Paz a fin de que no continúen brindando información equivocada a los visitantes.
Nuevamente, muchísimas gracias por visitar el blog y por la valiosa información brindada.
Saludos,
Andrea.

gonzalo dijo...

Hola, excelentes tus notas. José C. Paz era José Clemente Camilo Paz, es decir, que tenía tres nombres. De ahí la confusión entre Clemente y Camilo, cuando ambos son correctos.

Anónimo dijo...

Hola Andrea, excelente nota. Cabe aclarar que Jose C. Paz era José Clemente Camilo Paz, de ahí la confusión. Lleva los dos nombres Clemente y Camilo. Personaje importantísimo de nuestra historia y que poco se lo recuerda!-

Anónimo dijo...

Tanto lujo me parece obseno!!

Anónimo dijo...

No hay que olvidar, que gracias a la dedicación y esmero con que el Palacio Paz fue cuidado por los militares, hoy lo podemos apreciar en su esplendor. Acá en Argentina, todos se piensan que el Ejército es el engendro que crearon las agencias de inteligencia extranjeras y los delincuentes montoneros, que nos vendieron el buzón del genocidio y del robo de bebés. En fin que si no fuera por los militares no sé qué habría quedado del Palacio Paz. Seguramente ya habría sido reemplazado por un vulgar edificio de oficinas sin gracia ninguna.

Unknown dijo...

Andrea. Confirmo que Jose C Paz no pudo conocer nunca su Palacio, por cuanto murió en Montecarlo en marzo de 1912 y la obra fue finalizada en 1914.