12 de enero de 2008

"El Padre de los Parques"

Edición N° 29


Hay agradecimientos que deberían ser eternos y, aun así, resultarían escasos. Cumpliendo con esa regla, Buenos Aires reconoce a aquellos ciudadanos ilustres que supieron hacerla famosa más allá de su territorio, ya sea al ritmo de la música arrabalera o proclamando su espíritu de capital bohemia y pluricultural.
Pero hay un personaje al que, indudablemente, le cabe la mayor de las gratitudes que puede ofrecer esta ciudad: don Carlos Thays. Sin embargo, resulta triste la notoria indiferencia de muchos porteños frente a la gran tarea realizada por este célebre paisajista francés, aunque ello no les impida disfrutar todos los días de "sus" parques, de caminar por "sus" sendas o de descansar bajo la sombra de "sus" frondosos árboles.

Es que los extraordinarios proyectos concretados por Thays son los que hoy nos permiten mostrar a Buenos Aires como una de las ciudades más bellas del mundo, donde el verde invade sus calles y la magnificencia de sus parques realzan la perfección trazada en todos sus recorridos, la variada forestación y la exquisitez en su decoración. Por eso, en homenaje a tanto esfuerzo y como muestra de admiración, bien vale esta breve pero, a la vez, copiosa biografía:


"Carlos Thays nació el 20 de agosto de 1849 en París, fue discípulo del afamado paisajista Edouard André, en cuyo estudio trabajó durante años y bajo cuyas directivas atendió obras para diversos países europeos. En 1888 fue recomendado por Jean Alphand al pionero argentino Miguel Crisol, con quien firmó contrato para proyectar y dirigir durante un año el parque aún existente y denominado hoy ‘Sarmiento’ en la ciudad de Córdoba. En junio de 1889 llegó Thays a la Argentina, donde finalmente se radicó junto a su familia.

En 1891 fue designado por concurso Director de Parques y Paseos de la Ciudad de Bs. As. Forestó calles, amplió y remodeló el Parque ‘Tres de Febrero’ (1892 - 1913) que alcanzó una extensión de 565 hectáreas, contra menos de la tercera parte al comienzo de su gestión. Proyectó, remodeló y diseñó diversos paseos, entre los que podemos mencionar el Parque Patricios, Parque Centenario, Barrancas de Belgrano, Parque Colón, Parque Pereyra, Parque Avellaneda, Parque Lezama y plazas como Constitución, Congreso y Mayo. Al concluir Thays en el ejercicio de su cargo, contaba con un elevado índice de espacios verdes en relación con la población de esa época, con una forestación bien seleccionada y delineaciones de notable belleza.

En el Jardín Botánico (1892 - 1914), que formó y donde se domiciliaba con su familia, ha dejado reunida la flora de provincias argentinas y de otras regiones del mundo. En él ha ejemplificado los tres tipos de diseño paisajístico: simétrico, mixto y pintoresco. El Jardín Botánico de Buenos Aires fue el resultado de las investigaciones desarrolladas por Thays acerca de las características forestales de nuestro país, y como corolario de las cuales formuló propuestas para la formación de parques nacionales, con el objeto de preservar ``in situ'' los conjuntos florísticos más valiosos de nuestro patrimonio natural.

En oportunidad de celebrarse en París, en 1913, el Congreso Forestal Internacional, concurrió Thays con un trabajo titulado ‘Les Forets Naturelles de la Republique Argentine, projects de Parcs Nationaux’, en el cual describe las características forestales del Noroeste Argentino. Thays desarrolló una cuantiosa y diversa acción profesional. Para comitentes particulares proyectó y formó parques, jardines, invernaderos y ornatos en más de cuarenta establecimientos rurales, especialmente estancias de la provincia de Buenos Aires y también en los primeros grandes establecimientos campestres de recreación turística. Fue autor de parques y paseos públicos en Buenos Aires; Córdoba; Paraná; Mendoza; Salta; Rosario, Santa Fe y Sao Luis do Moranhao, en Brasil. También fue el responsable de toda la urbanización balnearia en Mar del Plata, entre 1903 y 1909.

Su proyecto de mayor magnitud es el Parque Nacional de Iguazú (1911) con selvas vírgenes, cataratas, paisajes naturales y el centro urbano con diseño radial. Sus trazados para el residencial barrio porteño de Palermo Chico y la población balnearia de Carrasco, en Montevideo -ambos en 1912- se caracterizan por su diseño pintoresco que, tanto en la arquitectura como en el urbanismo, se asociaba a una cierta informalidad en el modo de vida, pero si bien el pintoresquismo arquitectónico era aplicado en nuestro medio desde tiempo antes, el urbanístico fue introducido por Thays.

Carlos Thays falleció en Buenos Aires el 31 de enero de 1934".
Fuente: buenos aires.gov.ar

9 comentarios:

bett/ dijo...

que interesante!! no dejas de sorprendernos con tus historias y todo que podemos aprender, nacimos el mismo día el 20 de agosto..un saludito muy grande

Tango Moda dijo...

Andrea gracias por escribir de este notable Hombre que tanto hizo para dejarnos una Ciudad tan bella y como vos decis , su nombre para muchos ha sido olvidado -

Fabi dijo...

Thays está presente en todos los puntos cardinales del país con una obra maravillosa en cada uno de ellos. En el parque Nacional Iguazú, al norte; el Parque General San Martín, en Mendoza; en los parques de El Casco, en Bariloche; y, por supuesto, en Buenos Aires.
Qué bueno cuando lo creativo se extiende a lo largo de un país, porque todos podemos conocerlo.

Anónimo dijo...

todo eso hizo el man este ,zarpado de capo.gracias andre

Anónimo dijo...

es lindisimo el jardín botánico,lástima que está medio descuidado yo vivo cerca y no voy nunca,hace un tiempo habia unos cuantos vagabundos dando vueltas por ahi y nada de seguridad.
El jardín de la casa de mi tía lo diseñó Thays,es muy lindo y graaande.

Maria de las Mercedes dijo...

Mi abuelo Cristino, Hijo de españoles, llego al mundo en plena travesía oceánica. En un buque de esa misma enseña, cuando este avistaba ya, costa Brasilera. Paisajista él, fue contratado para trabajar en el Jardín Botánico, veinticinco años después de su inauguración. Yo no alcance a conocerlo, pero mi abuela Antonina, nos contaba las mil anécdotas que el le habia relatado ( y de todos los personajes, noctámbulos alejados ya de este mundo, que la gente aseguraba ver paseando por los jardines) Suficiente era el amanecer de un día soleado, para que mis hermanas y yo supiésemos del deseo de la abuela, que no era otro sino, el proponernos acompañarla a transitar por sus jardines. Gustaba recorrerlo, mientras recordaba amorosamente, cada almacigo que las laboriosas manos de su marido dejo allí plantado y cada comentario esperanzado que en el depositaba, en el afán de verlo crecer lozano y fuerte, dando forma al sueño que originara tan formidable proyecto.

Hasta otro encuentro.

Andrea dijo...

Gracias a los anónimos que dejan sus comentarios, que no dan nombre pero sí se animan a expresar con mucho sentimiento lo que el relato les genera.

María de las Mercedes, es muy reconfortante saber que lo que puedo observar y escribir sobre Buenos Aires despierta automáticamente los recuerdos en la vida de otras personas. Gracias por compartir la bella historia de tu abuelo, que no es otra cosa que una fiel muestra de que esta ciudad posee riquezas aún más valiosas escondidas paradójicamente delante de nuestros ojos.
saludos,
Andrea.

Maria de las Mercedes dijo...

Andrea, mil gracias a ti por abonar mis remembranzas. Por poner todo ese fuerte sentimiento que tienes por nuestra ciudad, que se transmite en cada nota.Cierto tambien es, que la Argentina es bella en su conjunto y vale la pena recorrerla.
Cariños
M.M.

Anónimo dijo...

this post is very usefull thx!