4 de diciembre de 2007

Puente Alsina

Edición N° 25


El Puente Alsina fue parte de mi vida... Soy orillera, como se diría en lunfardo. Para mi nacimiento, como todo se hacía cruzando el río o el puente, mi mamá cruzó al otro lado para tenerme en el hospital Penna, el más cercano. Mi calle era la cortada Membrillar, que después le cambiaron el nombre por Carabobo. Sólo eran dos cuadras... en una punta estaba la rotonda donde terminaba el puente, y en la otra, la Estación Puente Alsina, terminal del ferrocarril de trocha angosta Midland para el cual el puente extendía un túnel para que el tren uniera los pueblos de Diamante, Caraza, Fiorito, Budge, La Salada, Casanova... y así hasta Libertad; todos pueblos donde el tren era la única vía de acceso hasta la llegada del asfalto y del colectivo.

El puente sobre el Riachuelo nos separaba de la Capital: de aquel lado estaba Pompeya, Capital Federal; del otro, Puente Alsina, provincia de Buenos Aires. No sé por qué el puente llevó el nombre de Valentin Alsina, podría haberse llamado Nueva Pompeya o Sáenz (nombre de la avenida principal del lado de la Capital). Pero se llamó Puente Alsina, que reemplazó al viejo puente del que hace mención el tango.

Su estructura es un enjambre de hierros, remachados en perfecta simetría, de color gris, haciendo juego con el ocre del edificio de estilo colonial. Sus escaleras de piedra, bordeadas de canteros y macetones con plantas, nos llevaban hasta arriba y en la entrada encontrábamos un banco largo a la sombra, cubierto de mayólicas. Tenía acceso peatonal del lado derecho y también del izquierdo, ¡si habré gastado zapatos cruzando el puente! A los seis años teníamos clases hasta los sábados. Entonces, subíamos contando los escalones del puente y los tablones sobre el Riachuelo, de la parte levadiza, y cada tanto veíamos alguna regata o lanchón surcando sus aguas. Recuerdo la ornamentación de banderas rectangulares y largas que colgaban de los altísimos postes de luz y grandes escarapelas a los costados del puente con los colores de la bandera. Eso nos anunciaba que se aproximaba una celebración patria. Entonces, el puente era iluminado a pleno, ¡qué hermoso se veía cuando lo vestían de fiesta!

Del lado de la provincia, en la rotonda final del recorrido, los tranvías 8, 9 y 55 daban la vuelta, haciendo rechinar sus ruedas para volver a salir. Ellos nos conectaban con el resto de la Capital: el 9 nos llevaba hasta Constitución y el centro, el 8 hasta Plaza Once y el aristocrático Barrio Norte y el 55 hasta La Paternal. Casi siempre, al final del recorrido, llegaban vacíos. Eran muy pocos los de Puente Alsina que usaban ese servicio; por lo general, se usaban para ir más cerca. La rotonda trajo nuevos negocios que se abrieron a su alrededor: una pizzería, una mueblería, una farmacia, un kiosco-bar y una zapatería.

Hoy, después de 49 años, volví al lugar... no pude estar mucho tiempo, mis ojos iban recorriendo cada rincón, tratando de visualizar lo que habían sido. Pero era más fuerte la visión de los negocios cerrados, la ausencia de vida, el abandono, y ni qué hablar del puente... parece un guerrero batallando solo contra el enemigo desvastador del tiempo, el mal uso y la ausencia de mantenimiento. Pero ahí está, de pie, esperando que le devuelvan la fachada que le dieron cuando fue diseñado y terminado para que vuelva a ser "mi Puente Alsina", el que nos tendía su engalanado brazo para pasar a la Capital.

Autora: Juana Guarrera

(Agradezco a Juana por compartir, con ojos de niña,

su recuerdo de Buenos Aires)

6 comentarios:

Arq. Luis Romo dijo...

El nombre de Puente Alsina es en homenaje a quien era gobernador de la provincia de Buenos Aires en la época que se construyó,el Dr. Valentín Alsina.También es conocido como Puente Uriburu.
Originariamente el lugar era conocido como Paso de Burgos,por un hombre que poseía tierras en este lugar y ayudaba a cruzar el riachuelo con botes.
Quien construye el primitivo puente en 1859 es un señor llamado Enrique Ochoa y el que le da el nombre-homenaje.
Saludos,Arq. Luis Romo.

Andrea dijo...

Es verdad todo lo que decís, Luis.
Este puente me encanta, por su aire colonial. Impacta con solo verlo desde lejos. Lástima que no esté bien mantenido.
Saludos,
Andrea

Anónimo dijo...

Andrea
Hermoso tu blog. Vale la pena visitarlos, lo encontré de casualidad. No soy porteño, soy patagónico pero me alucina ese Buenos Aires que vos describís con tanta dulzura y cariño. Cuando voy paro siempre en un hotel de Avenida de Mayo (frente al Pasaje Barolo)... vivo atropellando gente porque camino mirando para arriba... claro... a veces me pasa lo mismo que a vos, sufro por el abandono en que están muchas reliquias.
Tengo un power point con fotos muy buenas de "ese" Buenos Aires y no se cómo enviártelo, quizás te interese.
Te dejo mis saludos y mi fuerza a la distancia para que sigas haciendo ésta bella página.
Carlos

Andrea dijo...

¡Carlos! ¡Qué placer leer tu mensaje! Muchísimas gracias por todo lo que decís. Desde ya te cuento que amo la Patagonia entera, con toda esa belleza brutal que la naturaleza depositó allí y que exhibe por kilómetros y kilómetros. En realidad, soy una enamorada de todo mi país, al cual considero maravilloso, pero también muy poco valorado por sus propios habitantes. Y un sentimiento similar despertó en mi esta ciudad que recorro todos los días, Buenos Aires. Por eso, la propuesta de crear este blog, para que muchas personas como vos puedan descubrir a la par de estos relatos la hermosura, a la vez tan maltratada, de este pedacito de nuestra gran Argentina. Aquí te envío el mail donde podés enviarme el archivo: anvamor@gmail.com
Con gusto será recibido.
¡Hasta pronto!
Andrea

CARLIN dijo...

PARA LA MAYORIA DE LA GENTE EL PUENTE ALSINA ES SIMPLEMENTE UN REFLEJO PINTORESCO DE LA ANTIGUA BUENOS AIRES , PARA LOS QUE NOS CRIAMOS CERCA DE SU MAJESTUOSIDAD Y SU ENCANTO , MI QUERIDO PUENTE ES Y NO POR OBRA DEL TANGO , MI QUERIDO CONFIDENTE, ME ACUNO DESDE PURRETE Y SU MAGIA Y SU ENCANTO ETERNO ME HACEN REVIVIR TODOS LOS DIAS- TESTIGO PENITENTE DEL CAMBIO CULTURAL DE NUESTRA HERMOSA BUENOS AIRES. EL PUENTE ALSINA ES ESE CACHO DE VIDA QUE CADA PORTEÑO LE REGALA AL MUNDO.

DAViD PABLO AYALA dijo...

PUENTE ALSINA


Por arriba de este puente
la vida va y viene;
por debajo de este puente
cruza un río que duerme.

Por arriba de este puente
la gloria se despinta en las paredes;
por debajo…
la fortaleza del hierro no cede.

Por arriba de este puente
he cruzado miles de veces,
usted preguntará por qué
cuando lo cruzo me estremece.

Por arriba de este puente
se pierden miradas intrascendentes;
por debajo algunos perdimos
la infancia en un mundo diferente.

Por arriba... el puente es camino;
debajo es recuerdo de lo que he sido.

David Ayala