7 de octubre de 2007

Maquillaje moderno

Edición N° 20


Desde su nacimiento, la ciudad de Buenos Aires demostró una gran apertura hacia las diferentes manifestaciones de la cultura: música, literatura, pintura, escultura, entre otras; y grandes teatros, centros culturales y espacios de arte se crearon para que sus máximos referentes dieran a conocer sus obras. No obstante, la calle suele ser el ámbito propicio para exhibir las dotes artísticas de quienes sueñan con cierta fama: es el escenario más accesible para aquellos que, anónimamente, llevan un artista dentro. Así es que encontramos, por doquier, malabaristas que, con sus clavas, se convierten en cada esquina en dueños del circo, ofreciendo funciones continuadas, de escasos minutos, para un público que rota a la velocidad del tricolor de los semáforos y que fija su mirada hacia el horizonte apenas requieren una colaboración simbólica a cambio del espectáculo; mimos, que, con sus caras pálidas, la infaltable lágrima oscura cayendo por su mejilla, la camiseta rayada como una cebra, los pantalones negros y los guantes blancos, nos hacen sonrojar al elegirnos entre la muchedumbre como el blanco de sus señas, a veces, inentendibles.

Pero también están los otros artistas que, pintura en mano y con originalidad, deciden embellecer Buenos Aires con la imaginación. Sobre la Avenida de Mayo, los edificios de estilo art nouveau, neoclásico, finamente decorados, conviven ahora con enormes caras que parecen sonreír, reflexionar y enamorarse desde lienzos coloridos, colgados a gran altura. Aparecieron así, de repente, como maquillaje momentáneo de otra belleza que trata de rejuvenecer, a pesar de los años. Seguramente, don Torcuato de Alvear, primer intendente de Buenos Aires y bajo cuyo mandato se trazó la gran avenida —a imagen y semejanza de los monumentales proyectos urbanísticos del barón de Hausmann, en París—, jamás imaginó que una de las lujosas construcciones, de exquisitos ornamentos y emblema del otrora apogeo porteño, cubriría la reparación de su vieja fachada con un arco iris tan particular.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es increíble como Buenos Aires esta marcada por el arte y la historia. Mezcla de Madrid, París y su tinte porteño que la hace única. Con su gran capacidad de transformación donde lo viejo se renueva y se transforma en “vintage”. Hoy, los barrios antiguos están dejando de serlo y se transforman en zonas de moda, tendencia, diseño y gastronomía. Esta ciudad es en donde el diseño esta cobrando mucha importancia, al punto de ser el mejor embajador de la impronta porteña.
Esta página es un resumen excelente de lo que estoy diciendo.
¡Muchas gracias a la autora y mis felicitaciones!
María Sofía Castellano

Andrea dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Sofía. La idea de este blog es, justamente, mostrar todo aquello que atesora la ciudad y lo que no se le puede escapar a nuestros ojos.

Marcela dijo...

Una original manera de mostrar las expresiones de nuestros propios rostros a lo largo de un día.

Anónimo dijo...

Andrea: si te interesa tomar una linda foto de una cùpula y un edificio singular, te recomiendo caminar por avda. Còrdoba, esquina
Suipacha, de la vereda de los nùmeros impares. No sè el nombre del edificio ni de su constructor, pero cada vez que paso por allì alrededor de las 8 de la mañana me quedo un rato mirando y admirando esa construcciòn. Te la recomiendo.
Felicitaciones por descubrirnos esos tesoros que hay en Buenos Aires.