3 de agosto de 2007

Poderosos titanes

Edición N° 11

Quizá estos gigantes hayan logrado escapar del Tártaro —ese lugar parecido al Infierno, ideado por la mitología griega—, donde la mayoría de ellos fueron encerrados una vez derrotados por Zeus en la Guerra de los Titanes o Titanomaquia. Hasta podrían ser la representación del mismísimo Atlas, el titán encargado de ese ejército de gigantes, a quien Zeus condenara a cargar sobre sus hombros los pilares que mantenían a la Tierra separada de los Cielos.

A siglos de aquella batalla entre personajes fabulosos, Buenos Aires parece ser el Inframundo moderno para estos dos grandotes que bregan por no dejar caer los miles de kilos de cemento que se elevan sobre sus espaldas. Ubicados en el número 1910 de la avenida Rivadavia, los atlantes eligen pasar los días con la mirada atenta hacia las alturas. La musculatura dibujada en sus piernas y en los abdómenes, así como las venas talladas en sus manos, como ríos a punto de desbordar, dan cuenta de la descomunal fuerza ejercida.

Muchos porteños ignoran que la ciudad aún recibe el auxilio de varios hombres forzudos —casi siempre barbudos—, y hasta de señoras muy coquetas, para sostener los capiteles de algunos de sus edificios más bellos.

Al contemplarlos, inmóviles y preciosos, muchos compartirán las palabras del escritor español Ramón Gómez de la Serna: "...son como seres legendarios, capaces de muchas fechorías, hasta de llevarse la casa un día, saliendo con ella hacia otro barrio más saludable y más nuevo".

2 comentarios:

Marcela dijo...

Hay algo que me encanta de este blog y es que gracias a él he descubierto las bellas esculturas que hay en Buenos Aires...

Andrea dijo...

Amo este tipo de esculturas, a estos atlantes fornidos y terriblemente bellos... y descubrirlos así, como enganchados a las paredes, despiertan aún más mi fascinación por ellos.