14 de agosto de 2007

El Once andaluz

Edición N° 14

Coreanos, judíos, árabes, bolivianos, paraguayos y otro sinfín de ciudadanos de diferentes nacionalidades convergen en el inexistente "barrio de Once"; denominación que, comúnmente, recibe la zona del barrio de Balvanera que se expande por los alrededores de la Plaza Miserere y de la estación ferroviaria Once de Septiembre. Allí la muchedumbre y el alboroto es tal, que resulta toda una aventura caminar por sus veredas.

Vivir en algunos de sus edificios —ocultos entre vendedores callejeros, enormes marquesinas y vidrieras saturadas de productos impensados— puede ser sinónimo de caos y de estrés. En el barrio todo parece estar desordenado y fuera de control. Sin embargo, en medio de tanto tumulto, unos pocos vecinos tienen el privilegio de habitar en un oasis con aspecto de jardín andaluz.

Inaugurado en 1895, el pasaje Sarmiento es el rincón español, por excelencia, del Once. Ocupa un lote de veinticinco metros de ancho y en su interior alberga viviendas particulares. Paradójicamente, fue un constructor italiano quien en 1940 se encargó de remodelarlo a pedido de tres colegas de origen judío: Jaime, Moisés y Salomón Cotton. Entonces, el pasaje dejó de ser peatonal y se cerraron sus accesos con puertas de hierro y vidrios, las que, actualmente, permiten admirar las bellas formas geométricas, resaltadas en blanco y ocre, y las auténticas mayólicas españolas que decoran el patio, así como sus grandes faroles y el paisaje natural que crean las plantas y las flores multicolores. Sus dos entradas —sobre la avenida Rivadavia 2659 y la calle Bartolomé Mitre 2660— presentan la típica arquitectura colonial, con aleros de tejas rojizas y azulejos pintados a mano que, en letra cursiva, anuncian ambas direcciones.

Hace años, el cambio de cañerías de gas destruyó parte del encanto de esta "calle interna" que atraviesa la manzana de lado a lado, pero no logró opacar su belleza majestuosa. Para comprobarlo, sólo basta con echar una mirada a través de cualquiera de sus puertas y dejarse llevar por la paradisíaca imagen de este escondrijo español enclavado en uno de los lugares más bulliciosos de Buenos Aires.

5 comentarios:

Marcela dijo...

Hace ya más de una década, tuve la oportunidad de conocer por dentro este pasaje-tesoro oculto en el barrio de Once. Está muy bien conservado por quienes allí habitan y tiene un encanto muy particular

Andrea dijo...

¡Gracias por tu comentario, Marcela!

Lucas dijo...

Hola Andrea, ante todo, mi mas calido saludo y felicitaciones por este espacio compartido tan paradojicamente mezclado entre pasado y futuro. Pasado de aquel recuerdo que en la gente siempre habitara y futuro de comunicacion constante que por medio de la tecnologia llega a lugares reconditos de este mundo. Bueno no os quito mas tiempo, pero mas que nada queria saludarte ya que has sido mi fuente de inspiracion para poder charlar en mi grupo de trabajo sobre estos espacios ocultos de nuestra Buenos Aires, querida, tierra de pasiones olvidadas y de recuerdos bien guardados. Saludos. Luke

Anónimo dijo...

Hoy 05/07/12 estuve en el edificio y me impactó la arquitectura. Con el celu tomé algunas fotos y comparando con la que se publicó sigue todo igual. Hermoso.
Carlos

tomate dijo...

Querida Andrea, somos fanaticos seguidores de tu pagina y nos encantan tus secretos. Vamos a ir a recorrer este lindo pasaje de Buenos Aires del que hablas. Nos gustaria escribirte personalmente te dejo mi mail tom@dailysecret.com
saludos
BADS

www.buenosaires.dailysecret.com