31 de julio de 2007

Abuelita, abuelita... ¡qué dientes grandes tienes!

Edición N° 9

Cuenta la historia que en las regiones de los Alpes, del Loira y del Tirol abundaban los lobos y que Caperucita Roja era una de esas leyendas de miedo con que se aleccionaba la desobediencia de los niños y, de algún modo, se advertía a las niñas del peligro de encontrarse con desconocidos. El clásico cuento infantil fue rescatado de las tradiciones populares europeas por el escritor francés Charles Perrault, quien en 1691 cambió el final de la historia: el lobo devoraba a la anciana y a la niña. En Alemania, los hermanos Grimm sintieron gran dolor por el triste desenlace y en 1812 modificaron la última parte del cuento: un cazador sacó a Caperucita y a su abuelita de las entrañas de la bestia y las devolvió a la vida, sanas y salvas. Desde entonces, esa es la historia que aceptamos como única y verídica.

Pero ¿a cuento de qué viene este relato?
Lo que muchas personas desconocen es que en los porteños bosques de Palermo, específicamente en la Plaza Sicilia, sobre la avenida Sarmiento, se erige el único monumento en el mundo en honor a Caperucita Roja. La escultura data de 1937 y fue cincelada en la Argentina por el escultor francés Jean Carlus. Su primera ubicación fue en la plaza Lavalle, de cara a la avenida Córdoba; pero en 1972 el monumento fue trasladado definitivamente a Palermo. La escultura de Caperucita y el lobo tiene una altura de dos metros. La niña luce el típico vestido ilustrado en tantos libros infantiles, y sus bucles largos asoman naturalmente bajo la capucha. En una de las manos lleva un ramo de flores y en la otra, la tradicional canasta con alimentos para su abuelita. A un lado, entre el follaje, el lobo acecha, con sus orejas y su mandíbula siempre expectantes.

A más de tres siglos de su nacimiento, la pequeña de traje rojo parece no haber aprendido la lección: inocente, se la ve todos los días entre los árboles frondosos de Buenos Aires... despreocupada de los peligros que esconde el bosque de la gran ciudad.

6 comentarios:

Jefferson dijo...

Excelente!

Andrea dijo...

Gracias, Jefferson. Espero que te sigan gustan las historias del blog.

Anónimo dijo...

me habían contado de esa estatua,y al principio pensé que era una broma,pero un día la vi cuando pasaba en auto, casi de reojo.Increíble,me encantan y siempre quise saber más de las curiosidades de buenos aires,pero sería bueno que pongas más específicamente las direcciones,para que uno pueda armarse un recorrido,sería lindo.

aqui_c dijo...

Lástima que la robaron...

Andrea dijo...

Hola Aqui_c: quedate tranquilo, no la robaron. Simplemente, la sacaron de su lugar original, los Bosques de Palermo, para exponerla en el Centro Cultural Recoleta para la muestra "Carlos Thays: un jardinero francés en la Argentina", dedicada al gran paisajista, jardinero y director de Parques y Paseos de la Ciudad, que diseñó la mayoría de los paseos públicos de Buenos Aires. Hasta el 6 de noviembre tenés tiempo de visitar esta excelente exposición, imperdible por cierto. Allí podrás ver la escultura de Caperucita Roja, como otras del Jardín Botánico que también fueron sacadas de su lugar original para exhibirlas en honor a Thays.
Saludos,
Andrea.

Anónimo dijo...

no lo vas a creer en españa hay otra estatua con el lobo, no es tan linda como la nuestra. Descubrí tu blog, hermosísimo y útil para docentes.